PARTE 2: LA CASA ROSA

Chloe se levantó de golpe.

—¿Me estabas grabando?

—Tú viniste a mi casa.

El timbre volvió a sonar.

Abrí.

Adrian estaba acompañado por Rebecca Sloan, la abogada de divorcios.

Al ver a Chloe, Rebecca no pareció sorprendida.

—Qué conveniente.

Chloe agarró su carpeta.

—Yo ya me iba.

—No tan rápido —dije—. Dejaste esto.

Le mostré la transferencia.

Adrian apenas necesitó verla.

—Rebecca.

Ella tomó el documento.

—¿Cuánto?

—Doscientos cuarenta mil.

Chloe perdió parte de su seguridad.

—Julian dijo que era su dinero.

—¿Y la casa? —preguntó Rebecca.

—Es nuestra.

—¿De quién?

Chloe vaciló.

—Mía y de Julian.

Rebecca escribió algo.

—Dirección.

—No tengo por qué decírsela.

Adrian habló por primera vez.

—No hace falta.

Todos lo miramos.

Sacó su teléfono.

—La propiedad fue comprada hace seis semanas por Bennett Residential LLC.

Sentí un escalofrío.

—¿Cómo sabes eso?

—Porque anoche revisé las sociedades vinculadas a Julian.

Chloe se quedó inmóvil.

Adrian continuó:

—Bennett Residential recibió el dinero inicial desde una línea de crédito garantizada por la casa de tu madre.

Ahora fui yo quien dejó de respirar.

La casa de Chloe no había sido pagada únicamente con nuestra cuenta conjunta.

Julian había usado la propiedad que heredé de mi madre.

Chloe negó rápidamente.

—Yo no sabía nada de eso.

—Te creo —dije.

Pareció sorprendida.

—Pero eso no convierte el dinero en tuyo.

Rebecca cerró la carpeta.

—Señorita, le recomiendo que no venda, transfiera ni esconda ningún bien relacionado con Julian hasta que esto se revise.

Chloe caminó hacia la puerta.

Antes de salir se volvió hacia mí.

—Puedes recuperar el dinero si quieres.

Su mano volvió al vientre.

—Pero Julian me eligió a mí.

Esta vez no sentí nada.

—Entonces quédate con él.

Su sonrisa reapareció.

—Eso pienso hacer.

Cuando se marchó, Adrian cerró la puerta.

Rebecca puso varios documentos sobre la mesa.

—Madeline, tenemos un problema adicional.

—¿Qué más hizo?

—La garantía sobre la casa de tu madre no fue utilizada solo una vez.

Había tres operaciones.

La primera financiaba la propiedad de Chloe.

La segunda respaldaba una inversión privada de Julian.

La tercera era reciente.

Muy reciente.

—¿Cuándo?

—Hace nueve días.

Rebecca deslizó el documento hacia mí.

Por 1,7 millones.

El beneficiario era una empresa que nunca había visto.

CHB Family Holdings.

—¿CHB?

Adrian permaneció extrañamente callado.

Lo miré.

—¿Qué pasa?

—Busqué esa empresa esta mañana.

—¿Y?

—Fue creada hace tres meses.

Rebecca añadió:

—Y el documento constitutivo tiene una cláusula bastante particular.

Giró la página.

La empresa debía transferirse automáticamente al descendiente de Julian Bennett cuando se acreditara su nacimiento.

Pensé inmediatamente en Chloe.

—Está preparando patrimonio para el bebé.

—Eso parece —dijo Rebecca—, excepto por una cosa.

Adrian dejó otra hoja delante de mí.

—La empresa no fue creada por Julian.

Miré el nombre del fundador.

No era Chloe.

Tampoco Julian.

Era Margaret Bennett.

Mi suegra.

—¿Ella sabe?

—Sabe bastante —respondió Adrian.

Luego señaló la fecha.

Margaret había creado la empresa tres meses antes.

Pero Chloe acababa de insinuar que su embarazo era reciente.

—Hay algo que no encaja —dije.

Adrian asintió.

—Exactamente.

Rebecca sacó finalmente una copia de un correo recuperado entre Julian y su madre.

Solo tenía dos líneas.

Necesitamos que Madeline siga sin revisar la casa hasta que todo esté firmado.

La respuesta de Margaret era todavía peor:

Entonces mantén ocupada a Chloe. Si cualquiera de las dos descubre para quién es realmente CHB, perdemos todo.

Levanté lentamente la mirada.

Chloe creía que aquella casa y aquel dinero eran para ella.

Yo había creído lo mismo.

Pero aparentemente Julian llevaba tres años engañándonos a las dos.

Y había una tercera persona en el centro de todo.

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