La oficina quedó en silencio.
Emma apenas había cruzado la recepción cuando todas las conversaciones se detuvieron.
Varios empleados la miraron con sorpresa.
Otros con evidente incomodidad.
Nadie esperaba verla de regreso.
Mucho menos vestida con un traje nuevo, una credencial de Horizon Group colgada del cuello y acompañada por dos especialistas del departamento técnico.
La recepcionista fue la primera en reaccionar.
—Emma…
Ella sonrió con educación.
—Buenos días.
En ese momento apareció Patricia desde Recursos Humanos.
Su expresión pasó del alivio a la confusión.
—¡Qué bueno que viniste! El señor Grant…
Sus palabras se quedaron suspendidas al leer la credencial.
Directora de Proyecto.
Horizon Group.
Patricia palideció.
—¿Qué significa esto?
—Vengo a la revisión final del proyecto de ocho millones.
—¿Qué?
—Desde hoy represento al cliente.
No hizo falta explicar nada más.
Patricia retrocedió un paso.
Casi al mismo tiempo, la puerta de la sala de juntas se abrió de golpe.
Grant salió con el rostro completamente rojo.
—¡Emma!
Su voz resonó por todo el departamento.
—¿Dónde demonios estabas?
Se acercó con paso rápido.
—¿Sabes el desastre que provocaste?
Emma permaneció inmóvil.
Esperó a que terminara.
Luego respondió con absoluta tranquilidad.
—Buenos días, señor Grant.
Él señaló la sala de reuniones.
—Entra inmediatamente. Tenemos que preparar la presentación.
Emma observó su reloj.
—No.
Grant frunció el ceño.
—¿Qué dijiste?
—La reunión empieza en tres minutos.
—Precisamente.
Ella sostuvo la credencial frente a él.
—Y yo asistiré…
…del otro lado de la mesa.
Durante unos segundos nadie respiró.
Grant leyó una vez.
Luego otra.
Su rostro perdió todo el color.
—Horizon…
Emma asintió.
—Así es.
Patricia abrió la boca, incapaz de hablar.
En ese instante apareció Chloe cargando varias carpetas.
Sonreía.
Hasta que vio a Emma.
Y después la credencial.
Las carpetas casi se le escaparon de las manos.
—Eso…
Eso no puede ser…
Emma respondió con la misma serenidad.
—Buenos días, Chloe.
Daniel Walker entró detrás de ella acompañado por el director financiero de Horizon.
Grant reaccionó inmediatamente.
Extendió ambas manos.
—¡Señor Walker! Bienvenido.
Daniel estrechó su mano apenas un segundo.
—Gracias.
Después giró hacia Emma.
—Directora Collins…
¿Empezamos?
Todo el departamento quedó inmóvil.
Directora.
Nadie allí la había llamado así.
Grant intentó sonreír.
—Daniel… creo que existe una confusión. Emma todavía pertenece a nuestro equipo.
Daniel lo miró sin cambiar la expresión.
—No.
Sacó una carpeta.
—Su renuncia fue efectiva antes de Año Nuevo.
Desde el dos de enero forma parte de Horizon Group.
Hoy liderará nuestra auditoría.
El silencio se volvió insoportable.
Grant recordó de inmediato la llamada de aquella mañana.
Los gritos.
Las amenazas.
Las órdenes.
Emma había escuchado todo…
…siendo ya representante del cliente.
Por primera vez en muchos años, Grant no encontró palabras.
Entraron a la sala.
Emma ocupó el asiento principal reservado para Horizon.
Justo frente a Grant.
Durante años se había sentado detrás de él tomando notas.
Ahora era él quien debía responder sus preguntas.
La presentación comenzó.
Chloe conectó la computadora.
Abrió las diapositivas.
—Como responsable principal del proyecto…
Emma levantó una mano.
—Disculpe.
Toda la sala volvió la vista hacia ella.
—Antes de comenzar…
Quisiera confirmar quién elaboró realmente este proyecto.
Grant respondió inmediatamente.
—Fue un esfuerzo conjunto del departamento.
Emma sonrió.
Sacó una memoria USB de su portafolio.
—Excelente.
Entonces podremos revisar los registros de edición.
Los documentos originales conservan fecha, hora y autor de cada modificación.
La sonrisa de Chloe desapareció.
Emma continuó.
—También traje los correos donde se aprobaron cada una de las propuestas técnicas, los borradores enviados durante los últimos dieciocho meses y el historial completo de versiones.
Miró directamente a Chloe.
—Así evitaremos cualquier confusión sobre la autoría del trabajo.

La mano de Chloe comenzó a temblar.
Grant giró lentamente hacia ella.
Era la primera vez que sospechaba que quizá…
…Emma no estaba exagerando cuando hablaba de sus ideas robadas.
Y aquello era apenas el comienzo de la auditoría.