PARTE 2: LA AUTORA

A la mañana siguiente, la sala de juntas estaba llena.

El socio director, Thomas Bennett, había convocado a todos los abogados del departamento de litigios.

Sobre la mesa descansaba el expediente del caso Hamilton.

Más de ocho mil páginas.

Bennett abrió la reunión sin rodeos.

—Claire solicitó retirar a Sophie del equipo principal.

Miró a ambas.

—Quiero escuchar las razones.

Sophie tomó la palabra primero.

—Señor Bennett, he trabajado en este caso durante meses. No entiendo por qué Claire mezcla problemas personales con asuntos del despacho.

Algunos compañeros asintieron.

Yo permanecí en silencio.

Bennett giró hacia mí.

—¿Claire?

Deslicé una memoria USB sobre la mesa.

—Aquí está el historial de edición del expediente.

Sophie dejó de sonreír.

El director de informática conectó el archivo.

En la pantalla apareció el registro completo.

Cada modificación.

Cada comentario.

Cada versión.

Durante varios segundos nadie habló.

Luego comenzaron a aparecer los nombres.

Claire Morgan.

Página tras página.

Análisis financiero.

Estrategia jurídica.

Interrogatorios.

Escritos procesales.

El nombre de Sophie apenas aparecía en correcciones menores.

Y muchas de ellas habían sido eliminadas porque contenían errores.

Bennett frunció el ceño.

—¿Qué ocurrió con la supuesta revisión hasta las tres de la madrugada?

El técnico respondió sin levantar la vista.

—La señorita Grant cerró sesión a las nueve y doce de la noche.

Hizo clic en otra ventana.

—La licenciada Claire continuó trabajando sola hasta la una y diecisiete de la madrugada.

El silencio fue absoluto.

Sophie bajó lentamente la cabeza.

—Yo…

No encontró cómo terminar la frase.

Bennett cerró el expediente.

—Entonces queda claro quién construyó este caso.

Miró directamente a Sophie.

—A partir de este momento deja de formar parte del equipo Hamilton.

Ella levantó la vista con los ojos húmedos.

—Señor Bennett, solo fue un malentendido.

—No.

Su voz fue firme.

—El problema no es el trabajo. Es permitir que otra persona cargue con todo mientras tú aceptas el reconocimiento.

La reunión terminó.

Cuando salí del despacho, encontré a Ryan esperándome en recepción con un ramo de flores.

—Claire.

No reduje el paso.

Él caminó detrás de mí.

—Solo era un asiento. ¿De verdad vas a destruir tantas relaciones por algo tan pequeño?

Me detuve.

—Todavía crees que hablábamos del asiento.

Ryan guardó silencio.

Saqué mi teléfono y le mostré una fotografía.

Era la reserva del restaurante que había cancelado la noche anterior.

Estaba hecha tres semanas antes.

Con una nota escrita por él mismo:

“Celebrar el mayor triunfo de Claire.”

Lo miró avergonzado.

—Lo olvidé.

—Exactamente.

Lo guardé de nuevo.

—Nunca olvidabas las alergias de Sophie, sus horarios o su café.

Hice una breve pausa.

—Solo me olvidabas a mí.

Ryan intentó tomar mi mano.

La aparté.

En ese momento, el asistente del director salió apresurado del despacho.

—Licenciada Claire.

Me entregó una carpeta.

—El cliente Hamilton acaba de solicitar que usted dirija personalmente todas las negociaciones finales.

Miró de reojo a Sophie, que observaba la escena desde el pasillo.

—Y pidió expresamente que ningún otro abogado modifique la estrategia sin su autorización.

Sophie cerró los ojos.

Sabía lo que significaba.

No solo había perdido su lugar en el caso más importante del despacho.

También había perdido la confianza del cliente más importante del año.

Ryan observó cómo todos felicitaban a Claire.

Por primera vez comprendió que, mientras él dedicaba toda su atención a proteger los sentimientos de otra mujer…

Había dejado completamente sola a la única persona que siempre estuvo de su lado.

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