PARTE 2: LA VERDADERA DUEÑA DE AURORA

A las ocho cincuenta y cinco de la mañana, el ascensor del edificio Aurora Furniture se abrió lentamente.

Cinco años.

Cinco años sin volver a aquella sala de juntas.

Los empleados que esperaban frente a la recepción levantaron la vista al mismo tiempo.

Algunos me reconocieron de inmediato.

Otros solo me habían visto en fotografías antiguas, cuando Aurora aún era una empresa de diez personas que trabajaban en un almacén alquilado.

Los murmullos comenzaron enseguida.

—¿No es la señora Su?

—Pensé que ya se había divorciado.

—¿No fue ella quien robó los diseños?

Seguí caminando.

No respondí.

Porque todavía no había llegado el momento.

La puerta de la sala de juntas estaba entreabierta.

Dentro ya estaban sentados los accionistas.

También Ava.

Vestía un traje blanco impecable y sonreía con absoluta confianza.

Ethan hablaba delante de la pantalla principal.

—Después de la reorganización accionarial, Aurora entrará en una nueva etapa…

Su voz se detuvo al verme entrar.

Toda la sala giró hacia mí.

Durante unos segundos nadie dijo una palabra.

Luego Ethan sonrió.

Una sonrisa fría.

—Pensé que después del espectáculo de ayer tendrías la decencia de no aparecer.

Dejé mi bolso sobre la mesa.

—También pensé que después de acusarme públicamente de fraude tendrías la decencia de esperar a que un juez hablara antes que tú.

Algunos accionistas intercambiaron miradas incómodas.

Ethan respiró hondo.

—Esto es una reunión privada.

—Lo sé.

Saqué una carpeta.

—Y por eso estoy aquí.

Ava intervino por primera vez.

—Sophie… no compliques más las cosas.

La observé con calma.

—Llevas tres años presentando como tuyos diseños que dibujé hace una década.

Créeme.

Lo complicado apenas empieza.

Ethan golpeó suavemente la mesa.

—Secretaria.

Pídale seguridad que retire a la señora Su.

Antes de que alguien pudiera moverse, otra voz sonó desde la puerta.

—¿Quién exactamente pretende retirar a la fundadora?

Todos giraron la cabeza.

Era el señor Foster.

Setenta y cuatro años.

Cabello completamente blanco.

Durante veinte años había sido el abogado de mi padre.

Y durante los primeros meses de Aurora fue quien redactó absolutamente todos nuestros contratos.

Entró acompañado por un notario.

Y detrás de ellos…

Dos funcionarios del registro mercantil.

La expresión de Ethan cambió por completo.

—¿Qué significa esto?

Foster dejó una caja metálica sobre la mesa.

La abrió.

Dentro había carpetas perfectamente ordenadas.

—Significa que hoy, por fin, vamos a leer los documentos completos.

No las copias que alguien modificó.

Los originales.

El notario rompió los sellos de seguridad.

Sacó el primer expediente.

—Contrato de inversión inicial de Aurora Furniture.

Fecha.

14 de marzo.

Firmantes.

Sophie Su.

Ethan Gu.

El notario comenzó a leer.

—Capital inicial aportado por la señora Sophie Su: un millón ochocientos mil yuanes procedentes de la herencia recibida tras el fallecimiento de su padre.

Toda la sala quedó en silencio.

El siguiente párrafo hizo que incluso Ava dejara de sonreír.

—El señor Ethan Gu aporta trabajo operativo.

La señora Sophie Su aporta el cien por ciento del capital inicial.

Los derechos sobre todos los diseños creados antes y durante la inversión permanecerán exclusivamente en propiedad de la señora Sophie Su, salvo cesión expresa por escrito.

Foster levantó lentamente otro documento.

—¿Alguien puede mostrarme esa cesión?

Nadie respondió.

Porque no existía.

Ethan se puso de pie.

—Eso quedó sustituido por acuerdos posteriores.

—Perfecto.

Respondió Foster.

—Muéstrelos.

Silencio.

—¿Dónde están?

Ethan comenzó a sudar.

—Los… los tiene el departamento jurídico.

Foster sonrió por primera vez.

—Curioso.

Porque ayer por la tarde el departamento jurídico entregó voluntariamente una copia de todos los archivos.

No existe ninguno.

El ambiente se volvió irrespirable.

Entonces Foster abrió la última carpeta.

La más gruesa.

—Y ahora…

La prueba que explica por qué la señora Su nunca perdió realmente Aurora.

Colocó sobre la mesa un documento con el sello del Registro Nacional de Propiedad Intelectual.

No una copia.

El original.

Todos los primeros productos de Aurora aparecían registrados.

Diseñador.

Sophie Su.

Propietaria de los derechos.

Sophie Su.

Incluido el modelo más vendido de la empresa.

Y también…

Eclipse.

Ava dejó escapar un suspiro ahogado.

Sus manos comenzaron a temblar.

Foster cerró lentamente la carpeta.

—Señores accionistas.

Si la empresa ha estado comercializando estos diseños durante años sin autorización de su propietaria…

Miró directamente a Ethan.

—No estamos hablando de un divorcio.

Estamos hablando de una posible apropiación ilícita de propiedad intelectual, fraude societario y administración desleal.

El silencio fue absoluto.

Por primera vez desde la transmisión en directo, Ethan dejó de parecer un empresario brillante.

Parecía exactamente lo que era.

Un hombre que había construido su imperio sobre la confianza de la única persona que nunca imaginó que un día regresaría… con todos los originales en las manos.

Related Posts

PARTE 2: LA CASA NUNCA FUE TUYA

Mauricio se quedó inmóvil. Sus ojos recorrían una y otra vez las escrituras que Valeria había colocado sobre la mesa. —Eso… eso no puede ser. Valeria deslizó…

PARTE 2: LA INVITADA QUE NADIE ESPERABA

El salón quedó en silencio después de mi respuesta. Mi abuelo dejó la pieza de ajedrez sobre el tablero y, por primera vez desde que regresé del…

PARTE 2: LA VERDAD QUE THOMAS OCULTÓ

El sonido de la llave girando en la cerradura llegó poco después de las nueve de la noche. Thomas había regresado. No esperó ni cinco segundos antes…

PARTE 2: LA HERENCIA QUE NUNCA IMAGINÓ

El pasillo quedó completamente en silencio. Gabriel tardó varios segundos en comprender lo que acababa de escuchar. Miró al administrador. Después a Sofía. Y volvió a mirar…

PARTE 2: EL HOMBRE QUE ELLA DESPRECIÓ

El viento en la cima movía lentamente las hojas de los pinos. Durante varios segundos no pude responder. Daniel tampoco insistió. Solo permaneció allí, con las manos…

PARTE 2: LAS NUBES QUE YA NO ERAN SUYAS

El vuelo FR-217 aterrizó en Frankfurt con doce minutos de adelanto. Como siempre, Ethan fue el último en abandonar la cabina. Antes de salir, tomó una fotografía….

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *