Abrí los ojos lentamente.
Lo primero que vi fue el rostro de Qin Huai’an.
Ese rostro que durante años había considerado mi refugio.
El hombre que me prometió protegerme.
El hombre que juró frente a todos que nunca permitiría que nadie me hiciera daño.
Pero ahora, después de escuchar cada palabra cruel que había pronunciado a mis espaldas, solo sentía una inmensa sensación de vacío.
—Yun’er… ¿ya despertaste?
Su voz seguía siendo suave.
Tan suave que casi parecía una ironía.
Lo miré durante varios segundos sin decir nada.
Antes, habría buscado desesperadamente una explicación.
Habría preguntado por qué.
Habría esperado que me dijera que todo era un malentendido.
Pero ahora sabía la verdad.
Sabía que mi esposo había elegido destruirme con sus propias manos.
Qin Huai’an notó mi silencio y frunció ligeramente el ceño.
—Yun’er, descansa. El médico dijo que todavía estás débil.
Sonreí débilmente.
—¿Débil?
Mi voz salió ronca.
—¿También sabes cuánto dolor puede soportar una persona antes de romperse?
Su expresión cambió por un instante.
Pero rápidamente volvió a su habitual calma.
—No entiendes la situación.
Cerré los ojos.
Qué frase tan familiar.
Siempre que hacía algo por Lin Wei, siempre decía lo mismo.
“No entiendes”.
Como si todos estos años de matrimonio no significaran nada.
Como si mi amor fuera simplemente ignorancia.
—Entonces explícame —susurré—. Explícame por qué mi hijo tenía que morir.
El aire de la habitación quedó congelado.
Por primera vez, Qin Huai’an evitó mi mirada.
—Weiwei ha sufrido demasiado.
Solté una pequeña risa.
Una risa llena de tristeza.
—Así que era por ella.
Él permaneció en silencio.
Y ese silencio fue la respuesta más cruel.
Recordé todos los años anteriores.
Cuando Lin Wei regresó después de una misión médica, él corría personalmente a recibirla.
Cuando ella estaba enferma, cancelaba reuniones importantes.
Cuando yo estaba embarazada y necesitaba que me acompañara, solo recibía un mensaje frío diciendo que tenía asuntos urgentes.
Yo siempre pensé que era porque él era un militar.
Porque tenía responsabilidades.
Porque debía cargar con muchas cosas.
Nunca imaginé que simplemente estaba guardando todo su amor para otra mujer.
—Qin Huai’an.
Lo llamé por su nombre completo.
Él se quedó sorprendido.
Porque nunca antes lo había llamado así.
—Desde hoy, ya no tienes que preocuparte por mí.
Su rostro cambió.
—¿Qué quieres decir?
Abrí los ojos y lo miré directamente.
—Quiero decir que nuestro matrimonio terminó.
Por primera vez, aquel hombre que podía mantenerse firme ante cualquier peligro mostró pánico.
—Yun’er, no digas tonterías.
Negué lentamente con la cabeza.
—No estoy siendo impulsiva.
—He perdido a mi hijo. He perdido la posibilidad de volver a ser madre. Y también he perdido al hombre en quien más confiaba.
Cada palabra salió con calma.
Porque el dolor más profundo ya no necesitaba lágrimas.
Qin Huai’an dio un paso hacia mí.
—Yo puedo compensarte.
Lo miré y pregunté:
—¿Puedes devolverme a mi hijo?
Él quedó completamente inmóvil.
No pudo responder.
En ese momento, la puerta de la habitación se abrió.
Lin Wei apareció con una expresión preocupada.
—Hermana Yun, escuché que despertaste…
Se acercó lentamente.
Pero cuando vio mi mirada, sus pasos se detuvieron.
Por primera vez, ya no vi a la frágil mujer que todos querían proteger.
Vi a alguien que había ganado.
Alguien que había conseguido todo lo que quería.
Entonces sonrió suavemente.
—Hermana, espero que no me culpes. Yo tampoco quería que las cosas terminaran así.
Apreté la sábana con fuerza.

Porque en ese instante entendí algo.
El enemigo más aterrador no era Lin Wei.
Era el hombre que durante años había dormido a mi lado.
Y justo cuando estaba a punto de responderle, el médico entró apresuradamente con un documento en la mano.
Su rostro estaba pálido.
—Señora Lin… hay algo que debe saber sobre su operación.
Mi corazón se detuvo.
El médico miró a Qin Huai’an y luego bajó la voz.
—La persona que autorizó la cirugía no fue usted.
Todos quedaron en silencio.
Y entonces el médico dijo una frase que hizo que Qin Huai’an perdiera completamente el color de su rostro.
—El formulario de consentimiento llevaba la firma de Lin Wei.
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