PARTE 2: LA VERDAD DEL ADN

La puerta principal se cerró con un golpe seco detrás de Christopher.

Las conversaciones regresaron poco a poco al comedor, pero nadie se atrevía a mirarme directamente.

Solo Jacqueline rompió el silencio.

—Las muestras ya están registradas. A partir de este momento, cualquier intento de manipularlas constituirá un delito.

Christopher soltó una carcajada desde el vestíbulo.

—¿Muestras? Stephanie, ¿de verdad piensas hacer un espectáculo porque aceptaste el divorcio?

No respondí.

Jacqueline abrió lentamente su maletín y colocó otra carpeta sobre la mesa.

Era mucho más gruesa que el acuerdo de divorcio.

Penelope palideció apenas vio el sello del Instituto Nacional de Medicina Reproductiva.

—No… —susurró.

—Sí —respondí con serenidad—. Ya es hora.

Christopher regresó al comedor con uno de los gemelos en brazos.

—¿Qué ocurre ahora?

Levanté la vista.

—¿Recuerdas tu operación hace nueve años?

Su sonrisa desapareció apenas un instante.

—¿Qué tiene que ver eso?

Jacqueline deslizó el primer documento hacia él.

—Informe postoperatorio. Doctor Samuel Whitmore.

Christopher apenas leyó las primeras líneas antes de fruncir el ceño.

—Esto está incompleto.

—Pasa la página.

Lo hizo.

Su expresión cambió lentamente.

Luego volvió a leer desde el principio.

Después una tercera vez.

Su respiración comenzó a acelerarse.

—No…

Su voz sonó extrañamente débil.

—Esto no puede ser.

Penelope rompió a llorar.

—Perdóname…

Christopher levantó la cabeza.

—¿Qué significa esto?

Su madre ya no pudo sostenerle la mirada.

—Los médicos dijeron… que el tratamiento había funcionado contra el cáncer… pero que jamás podrías tener hijos biológicos.

El silencio fue absoluto.

Sabrina dio un paso atrás.

—¿Qué?

Christopher soltó una risa nerviosa.

—Eso es imposible.

Miró a los dos bebés.

Luego volvió a mirar el informe.

—No…

—Durante todos estos años —continué con calma— soporté tratamientos, operaciones y humillaciones para proteger una mentira que nunca fue mía.

Christopher comenzó a negar desesperadamente con la cabeza.

—Mamá… dime que esto es falso.

Penelope cayó de rodillas.

—Yo… yo le pedí al médico que no te destruyera la vida.

—¡Respóndeme!

—Pensé que algún día encontraríamos otra solución…

Christopher dio un paso hacia atrás como si acabara de recibir un golpe.

Sabrina intervino inmediatamente.

—No la escuches. Está manipulándote.

Jacqueline sonrió con tranquilidad.

—Precisamente por eso solicitamos pruebas independientes.

Sacó otro documento.

—Esta mañana el tribunal autorizó análisis genéticos de todas las muestras recogidas en esta casa.

Christopher levantó la vista.

—¿Qué muestras?

—Tus vasos.

Tus cubiertos.

Los biberones.

Los chupetes.

Y las células epiteliales de ambos bebés.

Sabrina perdió completamente el color.

—¡Eso es ilegal!

—No cuando existe una orden judicial preventiva por posible fraude patrimonial.

Christopher giró lentamente hacia ella.

—¿Fraude?

Sabrina comenzó a retroceder.

—Christopher… escúchame…

—Respóndeme una sola cosa.

Su voz ya no era la del hombre seguro de sí mismo que había entrado minutos antes.

Era la de alguien cuya realidad acababa de romperse.

—¿Son mis hijos?

Sabrina abrió la boca.

Pero ninguna palabra salió.

Ese silencio respondió por ella.

Christopher sintió que las piernas le fallaban y tuvo que apoyarse en la mesa para no caer.

En ese instante sonó el teléfono de Jacqueline.

Contestó.

Escuchó durante unos segundos.

Después colgó lentamente.

Todos esperaban sus palabras.

La abogada respiró hondo.

—El laboratorio acaba de adelantar una información preliminar.

Christopher levantó la cabeza con desesperación.

—¿Qué dice?

Jacqueline sostuvo su mirada.

—Confirma casi al cien por ciento que usted no puede ser el padre biológico de ninguno de los dos bebés.

Antes de que Christopher pudiera reaccionar, otro teléfono comenzó a sonar.

Era el de Sabrina.

La pantalla quedó iluminada sobre la mesa.

Nadie dijo una palabra.

Pero todos pudieron leer claramente el nombre del contacto que acababa de llamar.

“Papá de los gemelos”.

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