PARTE 2: LA PRESIDENTA LLEGÓ

El automóvil negro se detuvo frente a la entrada principal del histórico hotel.

Los fotógrafos seguían capturando la llegada de empresarios, políticos y filántropos cuando el jefe de protocolo recibió un mensaje por el auricular. Su expresión cambió de inmediato.

—La presidenta acaba de llegar.

En menos de diez segundos, el director del hotel, el comité organizador y varios ejecutivos corrieron hacia la entrada.

Dentro del salón, Blake apenas levantó la vista.

Estaba ocupado presentando a Sloane como la mujer ideal para representar la imagen moderna de Winslow Developments.

—Nuestra empresa está lista para trabajar con Fairchild Capital —decía con seguridad—. Solo necesitamos la oportunidad de conversar con su presidenta.

Sloane sonrió con elegancia.

—He escuchado que es extremadamente selectiva.

—Por eso debemos causar una impresión perfecta.

Lenette acomodó el collar de perlas.

—Y gracias a Dios vinimos bien acompañados.

Los cuatro rieron.

En ese instante, toda la música del salón disminuyó.

Las conversaciones comenzaron a apagarse una tras otra.

Cientos de invitados dirigieron la mirada hacia la entrada principal.

Blake también volteó.

Primero vio al equipo de seguridad.

Después, al comité organizador formando dos filas.

Y finalmente apareció una mujer con un vestido largo color marfil, un discreto collar de diamantes y el cabello cuidadosamente recogido.

Avanzaba con una tranquilidad que imponía más respeto que cualquier discurso.

Blake frunció el ceño.

—No…

Sloane parpadeó varias veces.

—¿Arden?

Lenette sintió que el rostro se le quedó sin color.

—Eso… eso es imposible.

Arden caminó sin mirar a ninguno de ellos.

El director del evento llegó hasta ella con una ligera inclinación de cabeza.

—Señora Fairchild, es un honor recibirla.

Ella respondió con una sonrisa serena.

—Gracias por esperarme.

Un reportero preguntó en voz alta:

—¿Es cierto que usted fundó Fairchild Capital con apenas veintisiete años?

—Sí.

—¿Y que actualmente controla inversiones valoradas en miles de millones de dólares?

Arden respondió sin detener el paso.

—Los números nunca me han impresionado tanto como las personas.

Los flashes iluminaron el salón.

Todos querían fotografiar a la misteriosa presidenta cuya identidad había permanecido oculta durante años.

Blake permanecía inmóvil.

Su respiración comenzó a acelerarse.

—No puede ser…

Corinne abrió rápidamente el buscador de su teléfono.

Tecleó: Arden Fairchild.

La pantalla mostró inmediatamente una antigua noticia financiera.

Fundadora de Fairchild Capital. Principal accionista de decenas de proyectos inmobiliarios, hospitales y fondos de inversión.

Corinne sintió que el teléfono casi se le escapaba de las manos.

—Mamá…

Lenette tomó el celular.

Su expresión pasó de incredulidad a auténtico pánico.

Entonces apareció otro artículo.

Fairchild Holdings adquiere discretamente la mayoría accionaria de Winslow Developments hace siete años mediante un fideicomiso privado.

Blake sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.

—Eso… eso significa…

Antes de que pudiera terminar la frase, el maestro de ceremonias tomó el micrófono.

—Esta noche agradecemos la presencia de una mujer cuya visión ha transformado comunidades enteras. La propietaria de Fairchild Capital… y principal inversionista de este evento…

Hizo una pausa.

—La señora Arden Fairchild Winslow.

Todo el salón estalló en aplausos.

Arden subió al escenario.

Solo entonces dirigió la mirada hacia la mesa donde estaban Blake, Sloane, Lenette y Corinne.

No había rabia.

Solo una calma que resultaba mucho más intimidante.

Blake intentó sonreír.

Ella simplemente sostuvo su mirada durante unos segundos… y después continuó caminando hacia el atril como si él fuera un completo desconocido.

El verdadero espectáculo apenas estaba por comenzar.

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