PARTE 2: LA NOVIA QUE SE LLEVÓ TODO

No llegué a la recepción que había organizado mi padre.

Primero hice tres llamadas.

La primera fue al gerente del salón.

—La familia Cole deja de ser responsable del evento. Cualquier gasto adicional corre por su cuenta.

La segunda fue al presidente de nuestra empresa familiar.

—Retira el respaldo financiero de todos los proyectos dirigidos por Adrian.

La tercera fue a mi abogado.

—Cancela el acuerdo matrimonial y prepara la documentación de la casa.

Dos horas después, Adrian llamó.

—¿Qué demonios estás haciendo?

—Continuando con el pequeño cambio de la ceremonia.

—Mi empresa acaba de perder su financiación.

—No era tu financiación.

Silencio.

—Claire, no mezcles negocios con nuestra relación.

Casi me reí.

—Tú llevaste a tu amante embarazada a nuestra boda. No tenemos una relación.

Colgué.

Pero el verdadero golpe llegó esa noche.

Emily había imaginado que saldría del salón convertida en la nueva señora Cole.

En cambio, descubrió que la mansión donde Adrian le había prometido vivir pertenecía a una sociedad de mi familia.

Y el puesto ejecutivo del que él presumía dependía de un proyecto financiado por nosotros.

A medianoche, Adrian apareció frente a la casa de mis padres.

Ya no parecía arrogante.

—Claire, cometí un error.

—No.

Lo miré desde la puerta.

—Un error habría sido besarla una vez y arrepentirte. Tú tuviste una relación, esperaste un hijo y la llevaste hasta nuestro altar esperando que yo sonriera.

Su rostro se endureció.

—¿Vas a destruirme por orgullo?

—No estoy destruyendo nada.

Cerré lentamente la puerta.

—Simplemente dejé de sostenerte.

Tres semanas después, Adrian perdió su puesto.

Emily lo abandonó poco después de descubrir que la fortuna que él le había prometido nunca había sido realmente suya.

Y yo entendí finalmente algo que había tardado quince años en aprender:

Adrian nunca había sido el premio.

Yo había pasado media vida intentando que me eligiera un hombre que necesitaba de mi familia para parecer poderoso.

El día de nuestra boda él eligió a Emily.

Yo elegí marcharme.

Solo una de esas decisiones terminó siendo irreversible.

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