Durante horas pensé en una sola cosa.
No en el dolor.
No en el miedo.
Sino en una pregunta que no dejaba de repetirse en mi cabeza:
¿Por qué?
¿Por qué el hombre que juró protegerme había elegido una propiedad antes que mi vida?
Cuando los hombres de Damian finalmente me encontraron, ya no era la misma mujer que había salido de casa aquella mañana.
La mujer que había confiado en su esposo había desaparecido.
Me llevaron al hospital bajo custodia de los médicos.
Pero antes de entrar, escuché una voz conocida.
—Isabella.
Damian.
Por primera vez en nuestra relación, no corrí hacia él.
No busqué sus brazos.
No esperé una explicación.
Simplemente lo miré.
Y él se detuvo.
Porque entendió que algo había cambiado.
—Lo siento.
Esa fue su primera palabra.
No una explicación.
No una defensa.
Solo dos palabras que llegaron demasiado tarde.
—¿Lo sientes? —pregunté.
Mi voz era tranquila.
Más tranquila de lo que él esperaba.
—Damian, mientras yo te llamaba pidiendo ayuda, tú estabas decidiendo si una iglesia era más importante que yo.
Su rostro perdió color.
—No sabía que ellos llegarían tan lejos.
Negué lentamente.
—Ese es tu problema.
Di un paso atrás.
—Siempre crees que puedes controlar todo.
—Crees que puedes ser dos hombres diferentes.
—Crees que puedes amar a dos personas sin destruir a ninguna.
Silencio.
Porque por primera vez no tenía una respuesta.
Elena apareció detrás de él.
Su expresión estaba llena de preocupación.
—Isabella…
La miré.
Durante mucho tiempo pensé que ella era mi enemiga.
Pero en ese momento entendí algo.
El verdadero problema no era Elena.
Era Damian.
Él fue quien hizo promesas.
Él fue quien tomó decisiones.
Él fue quien creyó que yo siempre estaría esperando.
—Cuida mucho la vida que elegiste —le dije a Damian.
Su mirada cambió.
—Isabella…
—Porque yo ya no voy a ser parte de ella.
Me di la vuelta.
Y por primera vez en cinco años, dejé que alguien más cerrara la puerta detrás de mí.
Tres semanas después, Damian Moretti desapareció del mundo criminal.
Sus hombres decían que ya no dormía.
Que revisaba los informes una y otra vez.
Que veía las grabaciones del rescate buscando una respuesta que nunca encontraría.
Pero yo ya no estaba allí para verlo.
Había dejado la ciudad.
Había cambiado mi nombre.
Había empezado una nueva vida lejos de todo lo que me recordaba a él.
Hasta que una mañana recibí un sobre.
Sin remitente.
Dentro había una fotografía.
Damian.
Una mujer.
Y un documento antiguo.
El documento no era sobre Elena.
Era sobre mí.
Lo abrí lentamente.
Y entonces descubrí algo que Damian nunca me había contado.
El matrimonio entre nosotros no había sido una coincidencia.
Su padre había dejado una última condición antes de morir.
Una condición que podía cambiar quién controlaba todo el imperio Moretti.
Y mi nombre estaba escrito en ella.

En ese momento entendí algo.
Damian no solo me había perdido como esposa.
Había perdido a la única persona que podía decidir el futuro de toda su familia.
Y ahora él tendría que enfrentar la verdad que intentó ocultarme durante años.