La calle quedó completamente en silencio.
La sonrisa de la madre de Madison desapareció.
—¿Qué… qué acabas de decir? —preguntó con la voz quebrada.
Mi madre sostuvo su mirada sin apartar los ojos.
—No me hagas repetirlo.
Dentro del automóvil se escuchó la respiración agitada de Madison.
Mi hermano seguía inmóvil.
—¿Prueba de paternidad? —susurró, incapaz de comprender—. ¿De qué están hablando?
Mi padre cerró los ojos durante un instante.
Parecía haber envejecido diez años de golpe.
Yo también estaba confundida.
Miré a mi madre.
—Mamá…
Ella apretó mi mano.
—Lo sabrás todo dentro de un momento.
La madre de Madison recuperó parte de su arrogancia.
—¡Deja de inventar mentiras para humillar a mi hija el día de su boda!
Mi madre negó lentamente.
—No inventé nada.
Sacó el teléfono y abrió una fotografía.
Después levantó la pantalla para que todos la vieran.
Era una imagen de un sobre blanco.
En la esquina podía leerse claramente el nombre de un laboratorio especializado en pruebas de ADN.
Y, escrito a mano, aparecía el nombre de Madison Parker.
Los invitados comenzaron a murmurar.
La madre de Madison dio un paso hacia delante.
—¡Eso no demuestra nada!
—Tienes razón —respondió mi madre con calma—. La fotografía no demuestra nada.
Hizo una breve pausa.
—Pero el mensajero que entregó ese sobre sí.
Todos guardaron silencio.
Mi madre continuó.
—Hace dos semanas el laboratorio envió los resultados por mensajería a nuestra casa porque Ethan figuraba como solicitante.
—¿Solicitante? —repitió Ethan, completamente desconcertado.
—Nunca llegó a tus manos.
Porque alguien interceptó el sobre antes de que tú llegaras del trabajo.
Los ojos de Madison comenzaron a llenarse de lágrimas.
Tyler tragó saliva.
Mi madre señaló directamente a la madre de Madison.
—Fue ella quien firmó la recepción.
La mujer perdió completamente el color del rostro.
—¡Eso es absurdo!
En ese momento sonó una voz detrás de los invitados.
—No es absurdo.
Todos se giraron.
Un hombre con uniforme de mensajería avanzaba sosteniendo una carpeta.
—Me pidieron que estuviera disponible por si era necesario aclarar lo ocurrido.
Sacó una copia digital de la entrega.
En la pantalla aparecía la fecha.
La hora.
La dirección.
Y una firma de recepción.
El nombre que figuraba debajo era inconfundible.
Helen Parker.
La madre de Madison comenzó a retroceder.
—Eso… eso no significa que el resultado fuera negativo…
Mi hermano ya no escuchaba nada más.
Solo tenía los ojos clavados en el automóvil.
—Madison…
La puerta finalmente se abrió.
Ella bajó lentamente, con el vestido de novia temblando bajo el viento.
Lloraba sin poder levantar la cabeza.
Ethan dio un paso hacia ella.
—Solo quiero una respuesta.
Ella tardó varios segundos en hablar.
Cuando por fin abrió la boca, toda la calle contuvo la respiración.

—El bebé… sí es mío.
Hizo otra pausa.
Y la siguiente frase provocó que más de doscientas personas se quedaran completamente inmóviles.
—Pero… nunca estuve segura de que fueras tú el padre.
Lee la Parte 3 a continuación.