PARTE 2: EL SEGUNDO SOBRE

Daniel fue el primero en romper el silencio.

—Claire… dime que está mintiendo.

Claire seguía mirando el suelo.

Las lágrimas caían una tras otra.

Pero ya no parecían lágrimas de culpa.

Parecían de miedo.

Yo empujé lentamente el segundo sobre hacia el centro de la mesa.

—Ábrelo.

Daniel dudó.

—¿Qué es esto?

—La verdadera razón por la que esperé ocho semanas.

Lo abrió con las manos temblorosas.

Dentro había copias de estados bancarios.

Registros de transferencias.

Y un contrato.

Su rostro perdió todo el color.

—¿De dónde sacaste esto?

Sonreí con tranquilidad.

—De la cuenta conjunta que olvidaste cerrar.


Las primeras hojas mostraban doce transferencias.

Siempre el mismo destinatario.

Claire Sullivan.

No eran regalos pequeños.

Durante dieciocho meses Daniel había transferido dinero de nuestra cuenta familiar.

Pagaba el alquiler de Claire.

Su automóvil.

Sus tarjetas.

Incluso un viaje a Napa Valley que él me dijo era un congreso de trabajo.

Todo con dinero que ambos habíamos ahorrado para nuestro futuro hijo.


Claire levantó la cabeza.

—Daniel…

Él comenzó a negar desesperadamente.

—Yo…

—Puedo explicarlo.

—Perfecto.

Respondí.

—Explícale también esto.

Saqué otra hoja.

Era el contrato de compra de un departamento.

El comprador aparecía como Daniel.

La beneficiaria en caso de fallecimiento…

Claire Sullivan.

La fecha.

Tres semanas antes de nuestro séptimo aniversario.


—Pensabas irte.

Mi voz seguía completamente tranquila.

—Solo estabas esperando el momento adecuado.

Daniel dejó caer los documentos.

—No era así.

—Entonces dime cómo era.

No respondió.

Porque no existía una explicación capaz de convertir aquello en un malentendido.


Claire comenzó a llorar otra vez.

—Yo no sabía que seguían usando la misma cuenta.

La miré fijamente.

—¿Eso es lo que más te preocupa?

Ella bajó la cabeza.

—Lo siento.

—No.

Respondí.

—Lo sientes porque te descubrimos.


Daniel dio un paso hacia mí.

—Claire no tiene la culpa.

—Fui yo quien insistió.

La frase me hizo sonreír.

—Qué curioso.

—Después de ocho semanas…

—Lo único que quieres proteger sigue siendo ella.


Me levanté lentamente.

Fui hasta el librero.

Tomé una carpeta negra.

La coloqué junto al resto de los documentos.

Daniel frunció el ceño.

—¿Qué más hay?

—La respuesta a la pregunta que hiciste hace un momento.

—¿Cuál?

—Qué significa realmente este embarazo.

Abrí la carpeta.

Dentro había un informe de un laboratorio privado.

Daniel lo tomó.

Leyó apenas el encabezado.

Después me miró completamente desconcertado.

—¿Prueba de ADN prenatal?

Claire abrió los ojos.

—¿Qué?

Asentí lentamente.

—Hace tres semanas recibí una llamada anónima.

—Alguien me dijo exactamente con quién me estaban engañando.

—Y también me dijo que Claire estaba embarazada.

—Así que contraté a un investigador privado.

Los dos permanecían inmóviles.

—Cuando Claire acudió a su primera consulta obstétrica…

Continué.

—El laboratorio ofrecía un programa de análisis genético prenatal no invasivo.

Daniel dejó escapar el aire lentamente.

—No…

—Sí.

Respondí.

—Con autorización judicial obtenida dentro de la investigación patrimonial, la muestra fue incorporada como evidencia.

Claire comenzó a temblar.

—Eso significa…

Empujé el último informe hacia ellos.

—Significa que ya sé quién es el padre.

Daniel cerró los ojos.

No fue capaz de abrir el documento.

Claire sí.

Lo hizo con manos temblorosas.

Leyó una línea.

Luego otra.

De repente dejó escapar un sollozo.

—No…

Susurró.

—Esto no puede estar bien.

Daniel le arrebató el informe.

Sus ojos recorrieron desesperadamente la conclusión.

“Probabilidad de paternidad respecto a Daniel Carter: 0%.”

El silencio fue absoluto.

Daniel levantó lentamente la vista.

—¿Qué…?

Claire retrocedió varios pasos.

Negaba una y otra vez con la cabeza.

—No…

—No puede ser…

Yo respiré profundamente.

Durante ocho semanas ambos habían creído que el embarazo era la prueba definitiva de su traición.

Pero el informe contaba otra historia.

Una historia mucho más devastadora.

Porque si Daniel no era el padre…

Solo quedaba una posibilidad.

El hombre con el que Claire también había estado viéndose en secreto durante los mismos meses en que mantenía una relación con mi esposo.

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