PARTE 2: EL PROFESOR GU NEGÓ ESTAR CELOSO… HASTA QUE TODO EL HOSPITAL DESCUBRIÓ A QUIÉN HABÍA ESTADO OCULTANDO

—No estoy celoso.

Adrián respondió demasiado rápido.

Me crucé de brazos.

—Perfecto. Entonces volveré a buscar mi té.

Di dos pasos hacia la puerta.

—Sofía.

Me detuve.

—¿Sí, profesor Gu?

Su mandíbula se tensó.

—Puedo comprarte uno.

Tuve que contener la risa.

—Pero Ethan ya compró ese.

—Te compraré dos.

Ahora sí me reí.

Adrián me miró con una mezcla de resignación y vergüenza.

—No entiendo qué tiene de gracioso.

—Nada. Solo estoy descubriendo que mi marido es bastante competitivo con la seguridad alimentaria.

Por primera vez vi al famoso profesor Gu quedarse sin respuesta.

Aquella noche encontré cuatro vasos de té con leche sobre la mesa de nuestra cocina.

—¿Cuatro?

Adrián siguió leyendo un artículo médico.

—Había una promoción.

Revisé el recibo.

No había ninguna promoción.

No dije nada.

Durante las semanas siguientes empecé a observarlo.

En casa recordaba mis horarios, dejaba fruta cortada cuando estudiaba hasta tarde y cargaba mi teléfono si me quedaba dormida sobre los apuntes.

En el hospital, sin embargo, volvía a convertirse en el inaccesible profesor Gu.

Hasta que Ethan empezó a acercarse más.

Una tarde me pidió ayuda con un proyecto.

—Podríamos cenar después.

Antes de que pudiera responder, una voz apareció detrás.

—La estudiante Su tiene trabajo pendiente.

Ethan se volvió.

—Profesor Gu, ya lo terminó.

Adrián guardó silencio.

Yo levanté una ceja.

—¿Tengo trabajo pendiente?

—Ahora sí.

Aquella noche lo enfrenté.

—Adrián, tú pediste mantener nuestro matrimonio en secreto.

—Lo sé.

—Entonces no puedes enfadarte porque otros crean que estoy soltera.

Eso lo silenció.

Finalmente cerró el libro que tenía delante.

—Cometí un error.

No esperaba escucharlo.

—¿Cuál?

—Creí que ocultarlo te protegería de comentarios sobre favoritismo. Eres estudiante de posgrado y yo tengo una posición superior en el hospital. No quería que nadie atribuyera tus logros a mí.

Eso tenía sentido.

Pero faltaba algo.

—¿Y ahora?

Me miró.

—Ahora odio que todos crean que pueden presentarte candidatos.

Sonreí.

—Eso suena bastante a celos.

Suspiró.

—Sí.

Una sola palabra.

Pero esta vez bastó.

Entonces añadió:

—Y hay otra cosa que nunca te dije.

Se levantó, fue al estudio y regresó con una carpeta vieja.

Dentro había un programa de una conferencia universitaria de dos años atrás.

Mi nombre estaba marcado.

—¿Qué es esto?

—La primera vez que te vi.

Lo miré sorprendida.

Adrián había asistido a una presentación donde yo defendí una investigación. Meses después, cuando nuestras familias propusieron aquella cita, él ya sabía perfectamente quién era yo.

—Entonces cuando te pregunté qué pensabas del matrimonio y respondiste “está bien”…

Apartó la mirada.

—Llevaba cuarenta minutos intentando no parecer demasiado interesado.

Me eché a reír.

—¡Parecías querer escapar!

—Estaba nervioso.

Aquello explicaba demasiado.

El matrimonio conveniente solo había existido en mi cabeza.

El secreto terminó dos semanas después.

Durante una reunión académica, una enfermera preguntó delante de varios residentes:

—Profesor Gu, ¿es verdad que está casado?

Adrián levantó la vista.

Yo estaba al otro extremo de la sala.

Durante tres meses habría cambiado de tema.

Esta vez respondió:

—Sí.

El silencio fue instantáneo.

—¿Y su esposa trabaja en medicina?

—Sí.

Las miradas empezaron a recorrer la sala.

Adrián se levantó, caminó hacia mí y se detuvo a una distancia prudente.

—Es Sofía.

Alguien dejó caer un bolígrafo.

Ethan abrió los ojos.

—¿Sofía… es su esposa?

Adrián asintió.

Después aclaró delante de todos que nuestro matrimonio no modificaría evaluaciones, supervisiones ni procedimientos académicos, y que cualquier posible conflicto profesional se gestionaría formalmente.

Yo lo miré sorprendida.

—Pensé que querías mantenerlo secreto.

—Quería protegerte.

Sus orejas comenzaron a ponerse rojas otra vez.

—Pero ocultarte no es lo mismo que protegerte.

Ethan se acercó después de la reunión.

—Entonces aquel té…

—Seguridad alimentaria —respondí.

Ethan miró a Adrián.

Luego a mí.

Y empezó a reír.

—Entendido.

Esa noche, cuando llegamos a casa, encontré mi té favorito sobre la mesa.

—¿También estaba rebajado?

—No.

—¿Sobró?

—No.

—¿Te lo dio algún compañero?

Adrián negó.

Sonreí.

—Estás progresando.

Él tomó mi mano.

—Sofía.

—¿Sí?

—Tampoco me casé contigo por conveniencia.

Lo miré durante varios segundos.

—Eso ya lo había descubierto.

—¿Cuándo?

—Cuando intentaste convertir un vaso de té en una emergencia médica.

Adrián cerró los ojos, derrotado.

Y así descubrí que el médico más inaccesible del hospital no era incapaz de mostrar sentimientos.

Simplemente había pasado tres meses escondiendo un matrimonio que él había deseado desde mucho antes de que yo supiera que nuestra primera cita nunca había sido realmente la primera vez que me veía.

Related Posts

Parte 2: La Firma Verdadera

Adrian tardó tres segundos en reaccionar. Primero miró mi mano unida a la de Thomas. Después, el anillo Cole sobre la carpeta. Por último, al bebé que…

Parte 2: El Bebé de Nadie

La mujer que entró al pasillo no parecía una amenaza. Parecía destruida. Llevaba una bata de hospital demasiado grande, el cabello pegado a las mejillas por el…

Parte 2: La Verdad Enterrada

Miré la carpeta negra entre las manos del almirante Hale. El borde llevaba una franja roja y una fecha que reconocí antes de abrirla. Cinco años atrás….

Parte 2: Demasiado Tarde

El avión despegó antes de que amaneciera. Cuando la ciudad se volvió una cuadrícula de luces bajo las nubes, apreté los ojos y traté de no pensar…

Parte 2: La Herencia

Aquella frase terminó de romper algo dentro de mí. No fue el golpe de Claire. No fue la sangre resbalando desde mi frente hasta el cuello de…

Parte 2: La Baliza

Lo último que escuché antes de perder el conocimiento fue una voz firme atravesando el caos. —La paciente queda bajo atención médica inmediata. Nadie interfiere con el…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *