PARTE 2: EL MAR SE DETUVO

El rugido de los helicópteros cubrió por completo las risas de la playa.

En menos de un minuto, cuatro patrulleras rodearon la isla.

Dos buzos militares saltaron al agua mientras otro helicóptero descendía casi hasta tocar las olas.

—¡Objetivo localizado!

Uno de ellos llegó primero hasta Grace.

Con un cuchillo táctico cortó la correa que la mantenía atada a la moto acuática.

Cuando la levantó, el uniforme quedó manchado de sangre.

—¡Hemorragia obstétrica!

El segundo rescatista tomó el monitor fetal portátil.

Su expresión cambió al instante.

—¡El bebé está entrando en sufrimiento!

Grace apenas podía mantener los ojos abiertos.

Solo alcanzó a susurrar:

—Mi… hijo…

—Los salvaremos a los dos, coronel.

Aquella palabra hizo que Ethan levantara la cabeza.

—¿Coronel?

Los soldados ni siquiera lo miraron.

Toda su atención estaba concentrada en Grace.


La patrullera principal llegó a la playa.

Un oficial descendió con varios agentes armados.

—¿Quién organizó esta actividad?

Nadie respondió.

Los empleados seguían convencidos de que aquello era un simulacro.

Hasta que el oficial señaló directamente a Ethan.

—¿Usted es Ethan Lu?

—Sí… ¿qué sucede?

—Queda retenido mientras investigamos un posible intento de homicidio.

Serena dio un paso atrás.

—¡Eso es absurdo!

—Ella solo estaba jugando.

El oficial la observó con frialdad.

—¿Llama juego a arrastrar por el mar a una mujer con treinta y nueve semanas de embarazo?

Nadie volvió a reír.


En ese instante aterrizó un helicóptero negro.

No llevaba logotipos.

Solo una pequeña insignia dorada.

Cuando la puerta se abrió, descendió un hombre de cabello completamente blanco.

Vestía uniforme de gala.

Sobre el pecho brillaban varias condecoraciones.

Toda la Guardia Costera saludó al mismo tiempo.

—¡General Shen!

Ethan sintió que el corazón dejaba de latirle durante un segundo.

General.

No jubilado.

General.

El anciano caminó directamente hacia la camilla donde atendían a Grace.

Le tomó la mano.

—Papá…

Ella apenas logró abrir los ojos.

—Llegaste…

El hombre acarició su frente ensangrentada.

—Perdóname.

Nunca debí permitir que te alejaras de nosotros tanto tiempo.

Grace sonrió débilmente.

—Protege… al bebé…

El monitor emitió una alarma aguda.

El médico militar levantó la vista.

—Tenemos que operarla inmediatamente.


Mientras el helicóptero despegaba rumbo al hospital naval, el general Shen giró lentamente hacia Ethan.

No levantó la voz.

Eso resultó mucho más aterrador.

—Hace diez años mi hija rechazó el apellido de esta familia para casarse contigo.

—Nos pidió que jamás utilizáramos nuestra posición para ayudarte.

—Dijo que quería construir un matrimonio basado únicamente en el amor.

Ethan tragó saliva.

No encontró palabras.

El general continuó.

—Le concedimos ese deseo.

—Pero hoy descubrí que confundiste su discreción con debilidad.

Sacó una carpeta que uno de sus asistentes acababa de entregarle.

—Aquí están las grabaciones de seguridad.

—Los testimonios.

—Las imágenes de los teléfonos de tus invitados.

Pasó lentamente cada hoja.

—También la conversación donde planeaste sedarla con esas supuestas vitaminas para que no opusiera resistencia.

Serena perdió completamente el color.

—¡No! ¡Eso fue idea de…!

Se detuvo demasiado tarde.

Todos la miraban.


Uno de los químicos militares abrió una pequeña bolsa transparente.

Dentro estaban las dos cápsulas que Grace no había alcanzado a digerir por completo.

—Señor General.

El análisis preliminar detecta un sedante.

No eran vitaminas.

Ethan dio dos pasos hacia atrás.

—Yo… yo no sabía…

Serena lo señaló inmediatamente.

—¡Mentira!

—¡Tú mismo dijiste que dormida sería más fácil!

El silencio cayó sobre toda la playa.

Los ejecutivos presentes comenzaron a apartarse de ambos.

Nadie quería aparecer junto a ellos en una sola fotografía.


El general Shen levantó la vista hacia el océano.

—Durante treinta años protegí estas aguas de amenazas extranjeras.

Después volvió a mirar a Ethan.

—Jamás imaginé que tendría que cerrarlas para rescatar a mi propia hija de su esposo.

En ese momento sonó el teléfono satelital del comandante.

Escuchó unos segundos.

Después sonrió por primera vez.

—La cirugía comenzó.

Hay latido fetal.

Grace sigue luchando.

Ethan cayó de rodillas sobre la arena.

Creyó que aquello era el peor momento de su vida.

Se equivocaba.

Porque el comandante naval se acercó con un segundo expediente.

Era mucho más grueso.

—Señor General… acabamos de terminar el registro de la villa privada.

—Encontramos contratos, transferencias y grabaciones que demuestran que la relación entre el señor Lu y Serena llevaba más de cuatro años.

El comandante hizo una pausa antes de añadir la frase que terminó de destruir a Ethan:

—Y también encontramos un acuerdo firmado hace dos semanas… donde ambos planeaban declarar a la señora Grace Shen incapaz mentalmente después del parto para quedarse con toda su herencia y con la custodia del bebé.

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