PARTE 2: EL HOMBRE QUE VINO A BUSCAR A SOFIA

Lucas permaneció frente a la mansión hasta que el automóvil desapareció.

—Averigua quién es —ordenó a su asistente.

La respuesta llegó esa misma tarde.

Adrián Reed.

Hermano mayor de Sofia.

Presidente de Reed Capital.

Lucas leyó el informe dos veces.

—Sofia dijo que no tenía familia.

—No exactamente —respondió su asistente—. Dijo que estaba distanciada de ella.

Entonces apareció otro dato.

Reed Capital había adquirido discretamente una parte importante de la deuda corporativa de Hart Industries durante los últimos meses.

Lucas levantó lentamente la cabeza.

Sofia no había subido al automóvil de otro hombre.

Había regresado con su hermano.

Y él acababa de descubrir que la esposa a la que consideraba completamente dependiente de él pertenecía a una familia capaz de poner de rodillas a la suya.

Esa noche encontró los documentos del divorcio.

Sofia no pedía la mansión.

Ni sus acciones.

Ni compensación.

Solo quería recuperar sus pertenencias personales y terminar el matrimonio.

Eso lo enfureció todavía más.

La llamó desde otro número.

Esta vez respondió.

—Vuelve. Podemos hablar.

—Hablamos durante tres años, Lucas. El problema es que tú solo escuchabas cuando hablaba Bianca.

Silencio.

—No pasó nada entre Bianca y yo.

—Ya no importa.

Aquellas tres palabras le dolieron más que una acusación.

—¿Y tu hermano? ¿Planeaste esto con él?

Sofia guardó silencio unos segundos.

—Adrián llevaba años pidiéndome que regresara. Yo siempre me negaba porque creía que mi matrimonio todavía podía salvarse.

Lucas sintió que algo se hundía dentro de él.

—¿Y ahora?

—Ahora ya no hay matrimonio que salvar.

Colgó.

Dos días después, Lucas recibió otro golpe.

Bianca apareció furiosa en su oficina.

—¿Por qué cancelaron mi transferencia mensual?

Lucas frunció el ceño.

—¿Qué transferencia?

Bianca palideció.

La investigación financiera tardó apenas unas horas.

Durante meses, Bianca había utilizado gastos autorizados por Lucas para mover cantidades adicionales hacia empresas vinculadas a ella.

Y había algo peor.

Sofia lo había descubierto semanas antes.

En el escritorio de Lucas apareció una carpeta que ella había dejado antes de marcharse.

Dentro estaban los movimientos bancarios, facturas duplicadas y correos.

En la última página había una nota:

“Iba a enseñártelo después de contarte sobre el cuarto embarazo. Pero esa noche me dijiste que volviera al hospital y me deshiciera del problema.”

Lucas se dejó caer en la silla.

Por primera vez entendió lo que realmente había perdido.

Sofia no se había quedado tres años porque fuera débil.

Se había quedado porque todavía lo amaba.

Y cuando finalmente dejó de hacerlo, ni todo su dinero pudo comprarle un minuto más.

Una semana después apareció frente a la sede de Reed Capital.

Sofia salió acompañada de Adrián.

Lucas avanzó hacia ella.

—Sofia, dame otra oportunidad.

Ella se detuvo.

—Te di cuatro.

Lucas quedó inmóvil.

No necesitó preguntar a qué se refería.

Sofia sostuvo su mirada unos segundos.

Después pasó junto a él.

Esta vez no había maleta.

No había lágrimas.

Y tampoco había nadie llevándosela.

Sofia caminaba sola.

Adrián simplemente iba a su lado.

Lucas finalmente comprendió la diferencia.

Durante años había creído que su esposa no podía vivir sin él.

La verdad era mucho más cruel:

ella siempre había podido irse.

Solo había estado esperando una razón para quedarse.

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