Esa mañana, Ethan siguió hablando de la boda como si todo estuviera decidido.
Como si diez años de espera pudieran borrarse con un anillo y unas palabras bonitas.
Como si mi corazón todavía estuviera en el mismo lugar donde él lo dejó.
—Ava, la próxima semana iremos a ver lugares para la ceremonia —dijo mientras revisaba su agenda—. Quiero algo grande. Algo que todos recuerden.
Lo miré.
Durante años había esperado escuchar esas frases.
Durante años imaginé que algún día Ethan abriría una caja pequeña, se arrodillaría y me diría que había elegido quedarse conmigo.
Pero ahora solo sentía cansancio.
—No hace falta.
Levantó la vista.
—¿Qué?
—La boda.
Sonreí ligeramente.
—No hace falta que sea grande.
Ethan pareció satisfecho.
Pensó que finalmente había dejado de exigir.
No sabía que ya no esperaba nada de él.
A las seis de la tarde, mi padre llegó a casa.
Detrás de él venía un hombre que no veía desde hacía muchos años.
Adrian Hayes.
El heredero de la familia Hayes.
Mi antiguo compañero de universidad.
El chico que siempre ocupaba el primer lugar de la clase y que, cuando yo lloraba por Ethan, solo decía una frase:
“Algún día entenderás que alguien que te ama no te hará esperar para elegirte”.
Ethan abrió la puerta.
Cuando vio a Adrian, su expresión cambió.
No porque lo conociera demasiado.
Sino porque reconoció el apellido.
La familia Hayes tenía una influencia que incluso Ethan respetaba.
—Señor Moore —saludó Adrian a mi padre—. Gracias por recibirme.
Mi padre asintió.
Luego me miró.
—Ava, la decisión es tuya.
Ethan frunció el ceño.
—¿Decisión de qué?
Nadie respondió.
Adrian tomó asiento frente a nosotros.
—Señor Brooks, creo que usted ya conoce la situación.
Ethan soltó una risa incómoda.
—No sé de qué está hablando.
Adrian dejó una carpeta sobre la mesa.
Dentro había documentos.
No tuve que abrirlos.
Sabía lo que eran.
El acuerdo matrimonial entre nuestras familias.
Ethan me miró.
Primero a mí.
Luego a mi padre.
Después a Adrian.
—¿Esto es una broma?
Mi padre habló con calma.
—No.
—Ava está considerando aceptar la propuesta de la familia Hayes.
El rostro de Ethan perdió color.
—¿Considerando?
Me miró.
Por primera vez en mucho tiempo parecía tener miedo.
—Ava, ¿qué significa esto?
Lo observé en silencio.
Qué extraño.
Durante diez años yo había sido quien esperaba respuestas.
Ahora era él quien no soportaba no tenerlas.
—Significa que mi vida no tiene que quedarse detenida esperando que alguien decida si soy suficiente.
Ethan dio un paso hacia mí.
—¿Por qué no me dijiste nada?
Casi sonreí.
—¿Cuándo?
—¿Cuándo habría sido un buen momento?
—¿Cuando regalaste mi vestido?
Su expresión cambió.
—Ava…
—¿Cuando fuiste a la boda de Lily?
Silencio.
—¿Cuando escribiste que casarte conmigo daba igual?
La habitación quedó completamente quieta.
Ethan retrocedió.
—Escuchaste eso.
No era una pregunta.
Era una confirmación.
—Sí.
Su rostro se volvió pálido.
—Ava, puedo explicarlo.
—No.
Lo interrumpí.
—Por primera vez en diez años, no quiero escuchar una explicación.
Ethan apretó los puños.
—Lo de Lily fue un error.
—No.
Negué lentamente.
—El error fue mío.
Él me miró confundido.
—¿Tuyo?
—Sí.
Respiré profundamente.
—Me equivoqué pensando que amar a alguien durante suficiente tiempo haría que esa persona me eligiera.
Adrian permaneció en silencio.
Mi padre bajó la mirada.
Incluso Ethan pareció no saber qué responder.
Porque esa era la primera vez que yo no estaba peleando por él.
Estaba soltándolo.
Más tarde, cuando Ethan se fue, recibí un mensaje.
No era de él.
Era de Lily.
Durante varios segundos miré su nombre en la pantalla.
Finalmente abrí la conversación.
Solo había una frase.
“Ava, necesito hablar contigo antes de que tomes una decisión sobre Adrian”.
Mi corazón se tensó.
Debajo apareció otro mensaje.
“Porque hay algo que Ethan nunca te contó sobre mi boda”.
Un tercer mensaje llegó inmediatamente.
“Él no fue allí para robarme la boda”.
Fruncí el ceño.
Entonces apareció la última línea.
“Fue allí porque creyó que tú ya lo habías abandonado”.
Me quedé mirando la pantalla.

Por primera vez desde aquella noche, una duda apareció en mi corazón.
Porque si Lily estaba diciendo la verdad…
entonces había una parte de la historia que Ethan todavía no me había contado.