PARTE 2: EL DÍA QUE LA FAMILIA CHAO PERDIÓ TODO

Después de decir esas palabras, sentí una calma que no había sentido en tres años.

—Divorcio.

La palabra que antes me parecía imposible de pronunciar ahora salió de mi boca con una facilidad inesperada.

Al otro lado del teléfono, Chawin permaneció en silencio.

Probablemente esperaba lágrimas.

Suplicas.

Que yo volviera a ser la esposa que siempre perdonaba.

Pero esa mujer ya no existía.

—Tharika, estás exagerando.

Finalmente habló.

Su voz seguía siendo fría.

—Solo fue una pelea entre hermanas.

Cerré los ojos.

Una pelea.

Así llamaba él a que su hermana me golpeara hasta enviarme a urgencias.

—No fue una pelea.

Mi voz era tranquila.

—Fue una agresión.

—Y tú viste todo.

Silencio.

—Pero decidiste mirar hacia otro lado.

Chawin respiró profundamente.

—Mi familia no necesita este tipo de problemas.

Sonreí.

Qué curioso.

Durante tres años yo había intentado convertirme en parte de su familia.

Pero cuando necesité que ellos me protegieran, de repente era un problema.

—No te preocupes.

Le respondí.

—Ya no tendrás que preocuparte por mí.

Colgué.

Esa noche, por primera vez desde que me casé con Chawin, dormí sin esperar que alguien viniera a buscarme.

A la mañana siguiente, el abogado llegó al hospital.

Era un viejo conocido de mi padre.

Después de revisar las pruebas médicas, las fotografías de mis heridas y los mensajes de Chawin, su expresión se volvió seria.

—Señora Tharika, con estas pruebas podemos iniciar el proceso de divorcio y reclamar responsabilidades.

Asentí.

—Hazlo.

No quería venganza.

Solo quería recuperar mi vida.

Pero mientras firmaba los documentos, recibí decenas de llamadas perdidas.

Todas de números de la familia Chao.

Finalmente llegó un mensaje de Chawin.

【¿De verdad vas a hacer esto?】

Lo miré durante unos segundos.

Luego respondí:

【Sí.】

La respuesta llegó casi inmediatamente.

【¿Por una discusión con mi hermana?】

Bloqueé la pantalla.

Todavía no entendía.

Nunca había sido por una sola discusión.

Había sido por tres años de humillaciones.

Tres años de estar sola dentro de un matrimonio.

Tres años esperando que el hombre que decía amarme finalmente me eligiera.

Pero él siempre eligió a su familia.

Esa tarde, cuando salí del hospital, no volví a la casa Chao.

Fui directamente al apartamento que había comprado antes de casarme.

Un lugar pequeño.

Pero mío.

Por primera vez en mucho tiempo, abrí una puerta y no tuve que pedir permiso para entrar.

Una semana después, la familia Chao finalmente descubrió que las cosas no serían tan fáciles.

Chawin llegó al apartamento.

Ya no tenía la arrogancia habitual.

Parecía cansado.

—Tharika, tenemos que hablar.

Lo dejé entrar.

Pero no le ofrecí asiento.

—Habla.

Me miró.

—Mi madre está muy molesta.

Casi me reí.

—¿Molesta?

—Yo estuve en urgencias.

—Tu hermana casi me deja con una lesión permanente en el ojo.

—Y tu madre solo estaba preocupada por limpiar la casa.

Su rostro cambió.

—No fue así.

Le entregué mi teléfono.

En la pantalla estaban los mensajes.

“Vuelve a limpiar la sala”.

“Pide perdón a Chalita”.

“No hagas que la familia pierda la cara”.

Chawin bajó la mirada.

Por primera vez no pudo defenderlos.

Entonces preguntó:

—¿Realmente no hay posibilidad de arreglarlo?

Lo miré.

—Chawin.

—¿Sabes qué fue lo más doloroso de ese día?

Él levantó la cabeza.

—No fueron los golpes de Chalita.

—Fue verte allí.

—Verte mirando.

—Y descubrir que para ti era más importante mantener la imagen de la familia Chao que proteger a tu esposa.

Sus labios se movieron.

Pero no salió ninguna palabra.

Antes de irse, dejó una frase:

—Chalita quiere disculparse.

Negué con la cabeza.

—No necesito sus disculpas.

—Necesito distancia.

Esa noche, mientras organizaba mis cosas, recibí una llamada inesperada.

Era del hospital.

Pensé que era sobre mis documentos médicos.

Pero la enfermera dijo algo que me dejó completamente sorprendida.

—Señora Tharika, revisamos nuevamente sus exámenes.

—Hay algo que creemos que debe saber.

Mi mano se quedó inmóvil.

—¿Qué ocurre?

Hubo una pausa al otro lado.

Entonces la enfermera bajó la voz.

—El daño en su ojo no fue lo único que descubrimos.

—Durante la revisión encontramos algo más.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué encontraron?

La respuesta cambió por completo el futuro que imaginaba después del divorcio.

—Señora Tharika…

—Usted está embarazada.

Me quedé completamente paralizada.

Porque tres años atrás había renunciado a la idea de ser madre.

Y ahora, justo cuando había decidido abandonar a la familia Chao para siempre…

Mi cuerpo guardaba un secreto que podía cambiarlo todo.

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