PARTE 2 — LA CÁMARA LO GRABÓ TODO

Esperé hasta que Ethan salió de casa.

Entonces entré en mi oficina y cerré la puerta.

Mis manos temblaban cuando abrí el sistema de seguridad.

Seleccioné la grabación de la noche anterior.

A las 11:43, la puerta de mi oficina se abrió.

Ethan entró.

Pero no estaba solo.

Sofia apareció detrás de él.

Sentí que el estómago se me revolvía.

En el video, Ethan encendió mi computadora mientras Sofia vigilaba el pasillo.

—¿Estás seguro de que funcionará? —preguntó ella.

—Clara confía demasiado en mí.

Esas palabras dolieron más que encontrarlos juntos.

Ethan introdujo mi contraseña.

Luego conectó una memoria externa.

Sofia sonrió.

—Cuando eliminen el proyecto, la junta pensará que fue ella.

—Exactamente.

Me quedé inmóvil.

No solo me engañaban.

Querían destruir mi carrera.

Guardé tres copias de la grabación y llamé al director tecnológico.

—No bloquees todavía la cuenta de Ethan.

—¿Por qué?

Miré la pantalla.

—Porque quiero saber hasta dónde piensa llegar.

Dos días después comenzó la conferencia anual de nuestra empresa.

Más de trescientas personas llenaban el auditorio.

Directivos.

Inversores.

Abogados.

Y Ethan estaba sentado en primera fila junto a Sofia.

Él creía que yo estaba a punto de ser despedida.

El presidente de la junta subió al escenario.

—Debemos tratar un incidente extremadamente grave.

Ethan sonrió.

Entonces pronunciaron mi nombre.

Subí al escenario.

—Antes de aceptar cualquier responsabilidad, quiero mostrarles algo.

Ethan dejó de sonreír.

Conecté mi computadora.

La pantalla gigante se volvió negra.

Después apareció mi oficina.

11:43 p. m.

Ethan entrando.

Sofia detrás.

Su conversación resonó por todo el auditorio.

“Cuando eliminen el proyecto, la junta pensará que fue ella.”

Un murmullo recorrió la sala.

Sofia palideció.

Ethan se levantó.

—¡Apaga eso!

Pero el video continuó.

Todos vieron cómo accedía a mi computadora.

Cómo copiaba archivos.

Cómo borraba información.

Y entonces llegó la frase que terminó de destruirlo.

Sofia preguntó:

—¿Y después qué hacemos con Clara?

Ethan respondió:

—Cuando pierda su puesto, se divorciará sin poder reclamar nada.

El auditorio quedó en silencio.

Ethan corrió hacia el escenario.

—Clara, puedo explicarlo.

—Ya lo hiciste.

Dos agentes de seguridad se acercaron.

Entonces ocurrió algo que jamás imaginé.

Ethan cayó de rodillas frente a todos.

—Por favor.

El hombre que la noche anterior me había llamado exagerada ahora lloraba frente a cientos de personas.

—Fue idea de Sofia.

Ella abrió los ojos.

—¡Mentiroso!

—¡Tú dijiste que borráramos los archivos!

—¡Porque tú querías robar el proyecto!

Se acusaron mutuamente mientras todos escuchaban.

Yo no dije nada.

No hacía falta.

Mi abogado apareció desde un lateral del escenario y me entregó una carpeta.

Dentro estaban los documentos de divorcio.

Los puse frente a Ethan.

—Firma.

—Clara…

—Ayer protegiste a Sofia de mí.

Lo miré directamente.

—Hoy intenta protegerte de ella.

Ethan bajó la cabeza.

Pero antes de que pudiera firmar, el director tecnológico subió apresuradamente al escenario.

—Clara, encontramos algo más.

Me entregó una memoria externa idéntica a la del video.

—¿Qué contiene?

Su expresión era grave.

—Los archivos nunca fueron el verdadero objetivo.

Miró a Ethan.

—Dentro encontramos transferencias, contratos falsificados y una cuenta en el extranjero.

El rostro de Ethan se volvió blanco.

—¿Cuánto dinero? —pregunté.

El director respiró profundamente.

—Más de ocho millones.

Sofia retrocedió hacia la salida.

Pero seguridad ya había cerrado las puertas.

Entonces comprendí la verdad.

La amante en mi casa había sido solo la primera traición.

Mientras yo intentaba salvar nuestro matrimonio, Ethan llevaba meses preparando algo mucho peor.

No quería simplemente abandonarme.

Quería destruir mi reputación, quedarse con mi dinero y hacer que todos creyeran que la culpable era yo.

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