PARTE 2: LA MUJER A LA QUE TODOS DEBIERON RECONOCER

Lily estaba a punto de marcharse cuando Eleanor le tocó suavemente la mano.

—Quédate conmigo un momento.

—No quiero interrumpir.

Eleanor sonrió.

—Créeme, querida. Tú eres probablemente la única persona aquí que no está interrumpiendo nada.

Antes de que Lily pudiera responder, tres hombres con traje cruzaron apresuradamente el salón.

Uno se inclinó hacia Eleanor.

—Señora Whitmore, llevamos veinte minutos buscándola.

Lily parpadeó.

Whitmore.

El mismo apellido de la familia del novio.

De pronto, las conversaciones cercanas comenzaron a apagarse.

Sophia apareció entre los invitados.

—¡Abuela Eleanor!

Lily se quedó inmóvil.

Eleanor Whitmore no era una invitada cualquiera.

Era la matriarca de la familia propietaria del hotel donde se celebraba la boda y presidenta de la fundación que administraba buena parte de la fortuna familiar.

—¿Ella te ayudó? —preguntó Sophia.

Eleanor miró el vestido amarillo manchado de Lily.

—Ella fue la única que lo hizo.

Un silencio incómodo recorrió a quienes minutos antes se habían burlado.

Entonces Eleanor señaló a una mujer de vestido plateado.

—Tú pasaste junto a mí.

Después miró a otro invitado.

—Y tú también.

Nadie respondió.

Lily se inclinó hacia ella.

—No tiene que defenderme.

—No lo hago.

Eleanor sostuvo su mirada.

—Estoy observando a mi familia.

Aquella frase cambió el ambiente.

El novio, Alexander Whitmore, apareció finalmente.

—Abuela, ¿qué sucede?

Eleanor no contestó inmediatamente.

Sacó del pequeño bolso que llevaba junto a su silla una fotografía antigua.

—Lily, ¿cómo se llamaba tu madre?

La pregunta la sorprendió.

—Margaret Bennett.

Los dedos de Eleanor comenzaron a temblar.

—¿Y murió cuando eras niña?

Lily frunció el ceño.

—Cuando tenía nueve años.

Eleanor giró la fotografía.

Mostraba a una Eleanor mucho más joven junto a una mujer de cabello oscuro.

Lily sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.

Era su madre.

—¿Cómo tiene usted eso?

Alexander palideció.

—Abuela…

Eleanor lo silenció.

—Margaret trabajó conmigo durante doce años. Y la noche antes de desaparecer de mi vida me entregó documentos que demostraban que alguien estaba robando dinero de la Fundación Whitmore.

Lily apenas podía respirar.

—Mi madre murió en un accidente.

—Eso fue lo que te dijeron.

Eleanor abrió un compartimento oculto de su bolso y sacó un sobre amarillento.

En el frente aparecía escrito:

PARA LILY, CUANDO SEA LO BASTANTE MAYOR.

—He intentado encontrarte durante quince años.

Lily miró a Sophia.

Después a Alexander.

Ninguno parecía sorprendido.

Eso fue lo que realmente la asustó.

—¿Ellos sabían quién era yo?

Eleanor endureció la expresión.

—Sophia no.

Entonces miró directamente al novio.

—Pero Alexander sí.

El rostro de Lily perdió el color.

Alexander había sido quien insistió en que Sophia la invitara a aquella boda.

Eleanor tomó su mano.

—Querida, creo que no te trajeron aquí para humillarte por un vestido.

Miró el sobre destinado a Lily.

—Creo que alguien necesitaba saber si tu madre te había contado dónde escondió las pruebas antes de morir.

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