Al abrirse la puerta de la cabina, el capitán apartó la vista de los instrumentos.
—¿Laura Vance?
—Sí.
—No la llamamos solo por su experiencia. Alguien dejó esto para usted antes del despegue.
El primer oficial mantenía el avión bajo control mientras una alarma intermitente sonaba detrás de ellos. No me ofrecieron el mando; querían que los ayudara a interpretar una señal de navegación que aparecía y desaparecía sin explicación.
Entonces vi el sobre sobre el panel auxiliar.
Mi nombre estaba escrito a mano.
—¿Quién lo entregó? —pregunté.
—Un empleado de tierra. Dijo que era urgente.
Lo abrí con cuidado. Dentro había una fotografía vieja de un F-16 cubierto de polvo y una tarjeta con una sola frase:
«La misión en la que murió Ethan no fue un accidente».
El aire pareció desaparecer de la cabina.
Ethan Cole había sido mi compañero de ala. Murió durante una operación que terminó con mi carrera y con cualquier deseo de volver a volar. La investigación concluyó que yo había tomado una decisión equivocada bajo presión.
Nunca acepté esa conclusión.
Pero tampoco tuve fuerzas para desafiarla.
—¿Quién sabe que está a bordo? —pregunté.
El capitán consultó el manifiesto.
—Nadie debería haber sabido que usted viajaría hoy.
Desde el pasillo llegó un golpe seco. El primer oficial miró hacia la puerta, pero el capitán le indicó que siguiera concentrado en el avión.
Guardé la tarjeta en el bolsillo.
—¿Han identificado a quien dejó el sobre?
—La cámara del acceso registró a un pasajero acercándose a la tripulación antes del embarque. No aparece en la lista de personal del aeropuerto.
El capitán me mostró la imagen en su tableta.
La figura llevaba gorra y el rostro quedaba oculto, pero reconocí el anillo oscuro en su mano derecha.
Lo había visto una sola vez desde la muerte de Ethan: en la sala donde declaré ante la junta de investigación.
Pertenecía al oficial que había firmado el informe que me culpaba.
En ese instante, la alarma del avión cambió de tono.
El primer oficial palideció.
—Capitán, alguien acaba de tomar el control del sistema de navegación.
Y la voz del hombre del sobre llegó por el intercomunicador:
—Laura, si quieres saber quién mató a Ethan, abre la puerta de la cabina.