PARTE 2: La foto que Ryan nunca pensó que yo vería

Durante todo el trayecto evité mirar hacia Ryan.

Él, en cambio, parecía demasiado tranquilo.

Cuando llegamos a las aguas termales, todos bajaron corriendo.

Yo fingí buscar algo en el bolso.

Ryan no se movió.

Perfecto.

Justamente la persona que quería evitar.

—Emma.

—¿Qué?

Levantó su teléfono.

—¿Lo desbloqueaste esta mañana?

Casi me atraganté.

—¿Por qué haría eso?

—No dije que lo hicieras.

Maldición.

—Entonces deja de interrogarme.

Ryan inclinó ligeramente la cabeza.

—Viste la pantalla.

No era una pregunta.

Abrí la puerta.

—Pickle encontró tu teléfono. Habla con él.

—Pickle no sabe apagar teléfonos.

Me quedé inmóvil.

Ryan sonrió por primera vez.

—Tú sí.

Sentí calor en las mejillas.

—¿Por qué tienes esa foto?

Su sonrisa desapareció.

—Porque me gusta.

—¿Desde cuándo?

—Eso es más complicado.

Antes de que pudiera insistir, Lucas apareció golpeando la ventanilla.

—¡Vamos! ¿Piensan quedarse ahí todo el día?

Ryan bajó primero.

Yo lo seguí confundida.

Horas después, mientras Lucas y los demás estaban comiendo, encontré a Ryan solo en la terraza del hotel.

—Todavía me debes una explicación.

Suspiró.

—La fotografía fue tomada hace dos años, en la fiesta de aniversario de tus padres.

Lo recordé.

—¿Tú la tomaste?

—No.

Sacó el teléfono.

—Lucas me la envió.

Parpadeé.

—¿Mi hermano?

—Accidentalmente.

Ryan buscó una conversación antigua.

Lucas había enviado varias fotografías familiares aquella noche.

Entre ellas estaba aquella.

Debajo aparecía un mensaje de Ryan:

“Borra esa foto del grupo.”

Lucas respondió:

“¿Por qué?”

Y Ryan:

“Porque Emma sale mal.”

Lo miré indignada.

—¿Mal?

—Necesitaba una excusa para que nadie preguntara por qué quería que desapareciera del chat.

Seguí desplazándome.

Entonces encontré otro mensaje de Lucas.

“Deja de preguntar por mi hermana. Te conozco, Hale.”

La respuesta de Ryan apareció debajo.

“No voy a hacer nada que la incomode.”

La fecha era de hacía dos años.

—¿Por qué nunca dijiste nada?

Ryan guardó el teléfono.

—Porque eras la hermana pequeña de mi mejor amigo y pensé que mantener distancia era lo correcto.

Aquello explicaba muchas cosas.

Pero no todo.

—¿Y convertir mi foto en tu pantalla?

Por primera vez, Ryan pareció incómodo.

—Eso fue hace tres semanas.

—¿Qué ocurrió hace tres semanas?

Antes de responder, Lucas apareció detrás de nosotros.

Ya no sonreía.

—Eso también quiero saber.

Ryan se volvió.

Los dos hombres se miraron.

—Lucas…

—Tres semanas —repitió mi hermano—. Justo cuando te pedí que investigaras aquel asunto.

Sentí que algo cambiaba.

—¿Qué asunto?

Lucas me miró.

—Emma, alguien lleva meses utilizando fotografías tuyas para crear perfiles falsos en internet.

Me quedé helada.

Ryan sacó nuevamente el teléfono.

—La foto de mi pantalla no está ahí porque quisiera esconderla de ti.

Abrió una carpeta con capturas.

Había varios perfiles con mi nombre.

Fotografías mías.

Información sobre lugares que frecuentaba.

Y uno contenía aquella misma imagen.

Pero publicada antes de la boda.

—Estaba comparando las fotografías para descubrir de dónde las estaban sacando —explicó Ryan.

—¿Lo descubriste?

Su expresión se endureció.

—Anoche.

Me mostró una captura del registro de uno de aquellos perfiles.

El correo de recuperación estaba parcialmente oculto.

Pero reconocí las pocas letras visibles.

Porque pertenecían a una dirección que había visto cientos de veces.

Levanté lentamente la mirada hacia Lucas.

—Ese correo…

Mi hermano terminó la frase.

—Pertenece a nuestra prima Olivia.

Y de repente la fotografía en el teléfono de Ryan dejó de ser el secreto más extraño de aquella boda.

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