PARTE 2: La trampa ya estaba esperándome

—Nadie baja del avión —ordené.

Tyler Grant, mi antiguo compañero del Escuadrón Fantasma, miró las patrullas.

—¿Son los buenos?

—No pienso averiguarlo caminando hacia ellos.

Llamé al agente federal cuyo número me había dado el general Hale.

Contestó inmediatamente.

—Dean, permanezca dentro del perímetro militar.

—Tengo dos vehículos del sheriff esperando junto a la terminal.

Silencio.

—Nosotros no los enviamos.

Aquello bastó.

Minutos después, seguridad de la base bloqueó el acceso a la pista.

Las dos patrullas se marcharon antes de que nadie pudiera identificarlas.

Pero las cámaras sí captaron las matrículas.

Una pertenecía oficialmente al departamento del sheriff del condado de Richmond.

La otra no existía en el sistema.

—Alguien quería que subieras voluntariamente a uno de esos coches —dijo Tyler.

Miré el mensaje con la fotografía de Emily.

—Y alguien sigue cerca de mi esposa.

No fui directamente al hospital.

Eso era exactamente lo que esperaban.

Los agentes federales trasladaron a Emily a una planta protegida mientras un equipo revisaba quién había accedido a su expediente.

Dos horas después entré en su habitación.

Emily estaba despierta.

Pálida, agotada, pero viva.

Me acerqué a la cama.

—Estoy aquí.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Pensé que no llegarías.

Le tomé la mano con cuidado.

—¿Quién entró en casa?

Emily respiró lentamente.

—Reconocí a uno.

—¿Cameron?

Negó con la cabeza.

—Un ayudante del sheriff. Había venido dos días antes diciendo que quería hacerme preguntas sobre el estacionamiento.

Sacó una fotografía que había guardado en su teléfono.

Uniforme.

Placa.

Nombre.

Deputy Aaron Pike.

Se la envié al agente federal.

Emily apretó mi mano.

—Blake, hay algo que no te conté por teléfono.

—¿Qué?

—La joven del estacionamiento no retiró voluntariamente su denuncia.

Me quedé quieto.

—¿Cómo lo sabes?

—Vino a verme.

Tres días antes del ataque, aquella mujer había aparecido en nuestra casa aterrorizada.

Le dijo a Emily que alguien había amenazado a su familia.

Pero también le entregó una memoria USB.

—¿Dónde está?

Emily cerró los ojos.

—La escondí.

—¿En casa?

—No.

Me explicó que la había guardado dentro de una caja de seguridad en su banco.

Entonces comprendí por qué habían entrado.

No estaban intentando únicamente intimidarla.

Buscaban algo.

Mi teléfono vibró.

El agente federal.

—Dean, tenemos resultados de las cámaras del aeropuerto.

—Dígame.

—Uno de los hombres que esperaba en la patrulla era Aaron Pike.

Miré a Emily.

—¿Y el otro?

La respuesta tardó unos segundos.

—Sheriff Nathan Cole.

El propio sheriff.

La investigación cambió en ese instante.

Ya no se trataba de un hijo rico presumiendo de las conexiones de su padre.

Alguien dentro de las fuerzas del orden estaba participando directamente.

Esa misma tarde, agentes federales obtuvieron la memoria USB.

Esperaba fotografías del incidente del estacionamiento.

Había mucho más.

Transferencias bancarias.

Vídeos.

Listas de matrículas.

Registros de llamadas.

Y documentos que vinculaban a empresas controladas por Richard Voss con varios funcionarios del condado.

Tyler observó la pantalla.

—Esto parece una red.

—Sí.

Entonces apareció una carpeta llamada:

DEAN

Sentí un nudo en el estómago.

La abrimos.

Dentro había fotografías de Emily tomadas durante meses.

Nuestra casa.

Su trabajo.

El supermercado.

El hospital.

Pero también había fotografías mías.

En uniforme.

En bases militares.

En lugares donde un civil corriente jamás debería haber podido fotografiarme.

Una estaba fechada ocho meses antes del incidente de Emily.

—Eso no tiene sentido —murmuré.

Cameron había aparecido en nuestras vidas hacía tres semanas.

Alguien nos vigilaba mucho antes.

El agente federal abrió el último documento.

Era una lista de nombres.

Algunos estaban marcados.

Otros tenían fechas.

El mío aparecía cerca del final.

BLAKE DEAN — PRIORIDAD

Debajo había otro nombre.

MARCUS HALE.

El general que me había enviado de regreso a casa.

Tyler me miró.

—Blake…

Mi teléfono empezó a sonar.

Número desconocido.

Contesté.

Durante varios segundos solo escuché respiración.

Después habló Cameron.

Ya no se reía.

—Encontraste la memoria.

—Se acabó.

—No entiendes nada, soldado.

—Entonces explícame.

Cameron soltó una risa nerviosa.

—Crees que esto empezó porque Emily me vio en aquel estacionamiento.

Miré la pantalla frente a mí.

—No fue así.

—No.

Su voz bajó.

—Emily nunca fue el objetivo original.

Sentí que la habitación se volvía silenciosa.

—¿Quién lo era?

Cameron respondió sin vacilar.

—Tú.

La llamada se cortó.

Entonces Tyler señaló una última fotografía dentro de la carpeta.

Había sido tomada en el extranjero.

Tres semanas antes.

Mostraba la entrada de nuestra tienda de operaciones.

Y junto a ella aparecía el general Marcus Hale hablando con Richard Voss.

Related Posts

PARTE 2: El heredero que convirtió su victoria en una pesadilla

Nathan leyó aquella frase tres veces. Margaret le arrancó la carta de las manos. —¿Qué hijo varón? Nadie habló. Hasta que Claire abrió mucho los ojos. —¿Hablas…

PARTE 2: La inversión que reveló por qué me habían mentido

No respondí inmediatamente a mi asistente. Volví a leer el mensaje. Lucía Vidal. Sociedad vinculada a Daniel Gu. Aquello ya no parecía una coincidencia. —Congela la solicitud…

PARTE 2: La verdad que Elliot nunca contó del accidente

El silencio duró apenas unos segundos. Después comenzaron las preguntas. —¿Señor Whitmore, Vanessa Lane estaba con usted durante el accidente? —¿Su esposa fue quien lo operó? —¿La…

PARTE 2: La verdad detrás de las rosas blancas

—Maya, abre la puerta. Seguí doblando mis camisas. —Maya. Esta vez la voz de Julian tembló. Abrí. Sus ojos bajaron directamente hacia la maleta. —¿Qué estás haciendo?…

PARTE 2: MARTIN CREYÓ QUE ESTABA REGALANDO SU FORTUNA, PERO YA NO LE PERTENECÍA

Martin sobrevivió a aquella crisis. Cuando las enfermeras finalmente salieron, el abogado volvió a entrar primero. Yo permanecí en el pasillo. Natalie seguía abrazando a Aiden. Mi…

PARTE 2: A LA MAÑANA SIGUIENTE, GRANT DESCUBRIÓ QUIÉN HABÍA ESTADO SOSTENIENDO SU IMPERIO

A las seis y doce de la mañana desperté en una habitación que no reconocí. Mi padre estaba sentado junto a la ventana. —Buenos días, Claire. Intenté…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *