PARTE 2: EL DOCTOR COLE DEJÓ DE FINGIR

Lo miré durante tres segundos.

—¿Uno?

Ethan mantuvo aquella expresión profesional.

—Los que quieras.

Tuve que morderme el labio para no reír.

—Profesor Cole, eso suena peligrosamente parecido a celos.

—Tengo una cirugía en veinte minutos.

Magnífica respuesta.

Abrió la puerta.

—Vuelve a trabajar.

Salí todavía sonriendo.

Una hora después, encontré tres tés con leche sobre mi escritorio.

Los tres de mi sabor favorito.

Encima había una nota:

«No sabía cuánto azúcar prefieres».

Ni siquiera necesitaba firma.

Esa tarde Lucas apareció nuevamente.

—¿Cole te regañó por el proyecto?

—Algo así.

Lucas miró las tres bebidas.

—¿Tienes una fiesta?

Antes de que pudiera contestar, varias enfermeras se acercaron.

Una señaló las tazas.

—Espera. Esa cafetería está al otro lado de la ciudad.

Otra abrió mucho los ojos.

—¿Quién te las compró?

Sentí una presencia detrás de mí.

Ethan.

Todo el grupo se enderezó inmediatamente.

—Doctor Cole.

Él ignoró a todos y miró directamente una de las bebidas que yo sostenía.

—¿Está bien?

El silencio fue instantáneo.

—Sí —respondí—. Gracias, profesor.

Las enfermeras me miraron.

Luego lo miraron a él.

Lucas pareció entender algo.

Y sonrió.

—Nora, entonces mañana te invito a cenar.

Casi me atraganté.

—Lucas…

—No puede.

La respuesta de Ethan llegó antes que la mía.

Lucas levantó una ceja.

—¿Por qué?

Ethan se quedó inmóvil.

Yo también quería escuchar aquella explicación.

—Tiene trabajo —dijo finalmente.

—Mañana es sábado.

—Investigación.

—Profesor Cole —intervine—, mañana estoy libre.

Sus ojos se clavaron en mí.

Lucas sonrió todavía más.

—Perfecto. Paso por ti a las siete.

Ethan no dijo nada.

Simplemente se marchó.

Aquella noche llegué al apartamento preparada para encontrar al hombre más frío del hospital fingiendo que nada había ocurrido.

En cambio, encontré una mesa servida para dos.

—¿Qué celebramos?

Ethan dejó los cubiertos.

—Nuestro aniversario.

Parpadeé.

—Llevamos tres meses casados.

—Exactamente.

—Nadie celebra tres meses.

—Yo sí.

Me senté frente a él.

Entonces vi una pequeña caja junto a mi plato.

Dentro estaba su alianza.

La que nunca llevaba al hospital.

—¿Por qué me enseñas esto?

Ethan tomó el anillo y se lo colocó lentamente.

—Porque cometí un error.

Mi sonrisa desapareció.

—¿Qué error?

Me miró directamente.

—Pensé que mantener nuestro matrimonio en secreto impediría que tu carrera se viera afectada por mi posición.

Hizo una pausa.

—No pensé que también significaría tener que escuchar cómo otro hombre invita a salir a mi esposa.

Antes de que pudiera responder, mi teléfono vibró.

Era un mensaje del profesor Martin.

«Nora, mañana debemos hablar urgentemente. Alguien presentó una denuncia formal sobre tu relación con el doctor Cole».

Levanté la mirada.

Ethan ya no parecía celoso.

Parecía preocupado.

Porque solo cuatro personas conocían nuestro matrimonio.

Y ninguna de ellas debía saber que trabajábamos juntos.

Related Posts

PARTE 2: LA CIRUJANA A LA QUE EL GENERAL ACABABA DE HUMILLAR

Nadie volvió a reír. Adrian miró mi terminal. Luego me miró a mí. —¿Tú operarás a mi abuelo? —Ese es el motivo por el que regresé. Lila…

PARTE 2: LA CASA DE ENFRENTE NUNCA FUE MI MAYOR SECRETO

Ryan cruzó la calle antes de que las puertas terminaran de cerrarse. —¡Sabrina! No me detuve. Mi madre observaba la casa como si hubiera entrado en otro…

PARTE 2: EL SECRETO QUE SUS FAMILIAS OCULTARON DURANTE OCHO AÑOS

Amelia se quedó inmóvil. —¿Ocho años? Nathaniel abrió el cajón del escritorio. Sacó una carpeta gruesa y la dejó frente a ella. —Ocho años investigando por qué…

PARTE 2: EL SECRETO QUE SUS FAMILIAS OCULTARON DURANTE OCHO AÑOS

Amelia se quedó inmóvil. —¿Ocho años? Nathaniel abrió el cajón del escritorio. Sacó una carpeta gruesa y la dejó frente a ella. —Ocho años investigando por qué…

PARTE 2: LA CLÁUSULA QUE ADRIAN NUNCA LEYÓ

Adrian entró primero. Valeria caminaba a su lado con un abrigo blanco y un anillo nuevo brillando en la mano. —Necesitamos hablar en privado —dijo Adrian. —No….

PARTE 2: LOS DIEZ MILLONES NUNCA FUERON PARA QUE ME FUERA

Busqué la carpeta dentro de mi maleta. No había leído una sola página. Ese había sido mi error. Llegué al final. Y me quedé inmóvil. Los diez…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *