PARTE 2: LA ÚLTIMA CUENTA

Daniel leyó la lista tres veces.

—¿Olivia pagaba todo esto?

Nadie respondió.

Miró a su madre.

—Mamá.

Ella bajó los ojos.

—Olivia siempre decía que podía ayudar.

—¿Ayudar?

Daniel levantó las hojas.

—Esto son más de treinta mil yuanes al mes.

Ryan dejó cuidadosamente al bebé en brazos de Lily.

—Espera. ¿También pagaba mi alquiler?

George golpeó la mesa.

—¡Eso no importa! Estaba casada contigo. Era su obligación ayudar a tu familia.

Daniel lo miró como si acabara de conocerlo.

Durante años había creído que su padre vivía de sus ahorros.

Que Ryan mantenía su hogar.

Que Olivia simplemente colaboraba de vez en cuando.

—¿Por qué nunca me lo dijeron?

George soltó una risa amarga.

—Porque nunca preguntaste.

La frase dolió.

Porque era verdad.

Entonces Lily habló.

—¿Qué significa “cuotas de los gemelos”?

Todos se quedaron callados.

Ella tomó la lista.

—Mis hijos nacieron hoy. ¿Qué cuotas podía estar pagando Olivia antes de que nacieran?

Ryan palideció.

George intentó quitarle el papel.

—No es nada.

Daniel se interpuso.

—Papá, ¿qué hiciste?

Sonó el timbre.

Era un mensajero.

Traía cuatro sobres certificados.

Uno para George.

Otro para Ryan.

Otro para Daniel.

Y uno dirigido a Lily.

Daniel abrió el suyo.

No era una carta de Olivia.

Era una notificación de un despacho jurídico.

Informaba que, tras el divorcio, Olivia había retirado todas las garantías voluntarias vinculadas a obligaciones de la familia Carter.

Había además una lista de préstamos.

Daniel reconoció el coche de Ryan.

Pero no los otros dos.

Uno era por 680.000 yuanes.

El otro superaba 1,4 millones.

—¿Qué es Carter Family Education Investment? —preguntó.

Ryan negó lentamente.

—Nunca lo había oído.

George se levantó.

—Son asuntos míos.

—Entonces explícalos.

Su padre permaneció callado.

Lily abrió su sobre.

Dentro había copias de documentos.

Su rostro perdió el color.

—Ryan…

Le mostró una página.

Meses antes, cuando todavía estaba embarazada, alguien había solicitado financiación para un supuesto “programa educativo familiar”.

Como respaldo aparecía una futura póliza destinada a los gemelos.

Y como garantía adicional figuraba Olivia.

—Ella nunca nos contó esto —dijo Ryan.

Daniel sintió un nudo en el estómago.

—Quizá porque ustedes nunca se lo contaron a ella.

George golpeó la mesa.

—¡Todo iba a pagarse!

—¿Con qué?

Silencio.

Daniel comenzó a revisar las transferencias.

Entonces vio algo todavía peor.

Durante cinco años, Olivia no solo había pagado los gastos.

Había transferido dinero regularmente a una sociedad llamada Carter Development Holdings.

—¿Esto también es tuyo? —preguntó.

George no respondió.

Ryan tomó el documento.

—Papá.

Finalmente, su madre empezó a llorar.

—Tu padre dijo que era una inversión para asegurar el futuro de todos.

Daniel revisó la cifra acumulada.

2,8 millones de yuanes.

—¿De dónde salió ese dinero?

Su madre susurró:

—De Olivia.

Daniel sintió que el aire desaparecía.

Olivia jamás le había mencionado semejante inversión.

Entonces encontró una copia del registro societario.

Carter Development Holdings no pertenecía a George.

Tampoco a Daniel.

El accionista mayoritario era una empresa llamada Northbridge Capital.

Y junto al nombre aparecía una firma que Daniel reconoció inmediatamente.

Olivia.

Ryan levantó la cabeza.

—¿Olivia es dueña?

—No lo sé.

Daniel siguió leyendo.

Northbridge había financiado silenciosamente las deudas de su familia durante cuatro años.

Pero había una cláusula.

Si Olivia dejaba legalmente de pertenecer a la familia Carter, todas las obligaciones vencidas debían ser revisadas.

El divorcio había activado esa cláusula aquella misma mañana.

Entonces el teléfono de George comenzó a sonar.

Miró la pantalla y palideció.

—¿Quién es? —preguntó Daniel.

Su padre no contestó.

Daniel tomó el teléfono.

En la pantalla aparecía:

Northbridge Capital – Departamento Legal.

George se lo arrebató.

—No contestes.

Daniel lo miró fijamente.

—¿Por qué?

Su madre empezó a llorar más fuerte.

Y entonces Ryan dijo algo que hizo que George se quedara inmóvil.

—Porque Olivia no empezó a mantenernos cuando se casó con Daniel, ¿verdad?

Nadie respiró.

Ryan sostenía uno de los documentos antiguos.

La primera transferencia de Northbridge a George estaba fechada siete años atrás.

Dos años antes de que Daniel conociera a Olivia.

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