Spencer fue el primero en reaccionar.
—¿Cómo que te gusta mi hermana?
Quentin señaló a Delia.
—¡Mejor pregunta por qué tu hermana lleva dos años hablando en secreto con mi hermano!
Felix y yo nos miramos.
Millones de espectadores acababan de descubrir nuestro secreto al mismo tiempo que nuestras familias.
El director estaba encantado.
—¡No corten la transmisión!
Spencer casi explotó.
—¡Corten todas las cámaras!
Pero Felix ignoró a nuestros hermanos.
—¿De verdad eres NubeDeJunio?
Asentí.
Su expresión cambió completamente.
El chico serio desapareció.
—Entonces eras tú.
—Y tú eras el demonio que pintaba a Quentin.
Quentin levantó una mano.
—Ese crimen todavía no ha prescrito.
Me reí.
Felix también.
Los comentarios comenzaron a correr tan rápido que apenas podían leerse.
SATURNO ENCONTRÓ A NUBEDEJUNIO.
ESTO YA NO ES UN REALITY. ES UNA TELENOVELA.
Spencer se interpuso entre nosotros.
—No. Absolutamente no.
Lo miré.
—Tengo diecinueve años.
—Precisamente.
—Eso no significa nada.
Felix permaneció tranquilo.
—Señor Spencer, no pienso faltarle el respeto.
Quentin soltó una carcajada.
—No le digas “señor”. Tiene treinta y dos, no ochenta.
Entonces Spencer y Quentin comenzaron a discutir.
Yo aproveché para acercarme a Felix.
—Anoche dijiste que querías conocerme.
Él bajó la voz.
—Todavía quiero.
—Pues ya me conociste.
Felix sonrió.
Y aquella sonrisa hizo que comprendiera algo.
Durante dos años habíamos hablado sin conocer nuestros rostros, apellidos ni familias.
Él nunca supo que yo era la hermana de Spencer.
Yo nunca supe que él era el hermano de Quentin.
Nos habíamos elegido antes de que las cámaras pudieran convertirnos en personajes.
Felix levantó su pulsera de Saturno.
Yo levanté la mía.
—Cuando termine el programa —dijo—, ¿tomamos un café?
Spencer apareció inmediatamente detrás de mí.
—No.
Quentin apareció detrás de Felix.
—Yo digo que sí, solo para molestarlo.
Felix me miró.
—Entonces preguntaré a la única persona cuya respuesta importa.
Sonrió.
—¿Quieres?
Miré a mi hermano escandalizado.
Luego a las cámaras.
Y finalmente a Saturno.
—Sí.

Internet volvió a explotar.
Y así, el reality que debía enfrentar a dos hermanos famosos terminó creando algo mucho peor para ellos:
Una razón para convertirse en familia.