Tom Barker bajó inmediatamente la mirada.
Ese gesto fue suficiente.
Me acerqué.
—Tom, tienes una oportunidad. Diles quién te pagó.
Lily palideció.
—¡No la escuches! Está intentando salvarse.
Sonreí.
—Todavía no he mencionado dinero.
Silencio.
Lily acababa de cometer su primer error grave.
Marcus finalmente la miró.
—¿Dinero?
Tom empezó a sudar.
—Ella me dio cincuenta dólares —murmuró.
Lily retrocedió.
—¡Mentira!
—Me pidió entrar después de que usted estuviera inconsciente —continuó Tom—. Debía acostarme a su lado y esperar.
La habitación explotó en murmullos.
Marcus agarró a Tom del uniforme.
—¿Quién?
Tom señaló directamente a Lily.
—Ella.
Lily rompió a llorar.
—¡Marcus, me está incriminando!
Pero yo todavía tenía otra pregunta.
—¿Quién escribió la nota diciendo que Marcus había sufrido un accidente?
Tom negó rápidamente.
—Eso no fui yo.
Miré a Lily.
—Entonces revisemos tu habitación.
Su rostro se volvió blanco.
—No tienes derecho.
Marcus la observó.
Por primera vez, ya no había protección en sus ojos.
Había sospecha.
Un oficial ordenó revisar el almacén antes de que nadie pudiera retirar nada.
Encontraron el frasco que habían usado para dejar inconsciente a Elena.
También encontraron, detrás de unas cajas, el bolso que Lily había dicho no haber visto jamás.
Dentro había algo mucho más importante.
Una fotografía de Marcus.
En la parte posterior, con la letra de Lily:
“Cuando ella desaparezca, volverás a ser mío.”
Marcus leyó la frase dos veces.
—Lily…
Ella comenzó a suplicar.
Pero yo ya no estaba interesada.
Me vestí y caminé hacia la salida.
Marcus intentó detenerme.
—Elena, espera. Yo no sabía…
Me giré.
—Ese era precisamente el problema.
—Déjame explicarte.
—Tu amiga me tendió una trampa. Tu madre me golpeó. Medio vecindario me llamó adúltera.
Lo miré directamente.
—Y tú fuiste el primero en condenarme.
Marcus perdió el color.
—¿Qué quieres que haga?
Sonreí.
En mi vida anterior había aprendido que una victoria no consistía solamente en demostrar que el adversario mentía.
También había que asegurarse de que jamás pudiera utilizar la misma mentira otra vez.
—Primero, vas a limpiar mi nombre delante de exactamente las mismas personas que vinieron a destruirlo.
Hice una pausa.
—Después hablaremos de si todavía quiero seguir siendo tu esposa.

Y por la expresión de Marcus, finalmente comprendió algo.
Lily podía haber perdido aquella mañana.
Pero él también estaba a punto de descubrir que recuperar a Elena sería una batalla mucho más difícil.