PARTE 2: LOS TRES HEREDEROS

El hombre del aeropuerto era Marcus Shen, hermano mayor de Ethan.

Una hora después, Ethan recibió su llamada.

—Encontré a una mujer llamada Amelia. Tiene tres hijos de cinco años.

Ethan apenas reaccionó.

Hasta que Marcus envió las fotografías.

El teléfono casi cayó de su mano.

Los tres niños tenían sus ojos.

Y cinco años atrás…

Amelia se había divorciado de él exactamente cuando habría estado embarazada.

—¿Dónde están? —preguntó Ethan.

Esa misma tarde apareció en mi empresa.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron, lo encontré frente a mí.

Más delgado.

Más frío.

Pero sus ojos estaban clavados en los tres niños que jugaban dentro de mi oficina.

Lily corrió hacia mí.

—¡Mamá!

Ethan palideció.

—Amelia… ¿son míos?

Me puse delante de ellos.

—Son mis hijos.

—Te pregunté si soy su padre.

Leo levantó la cabeza.

—¿Tú eres Ethan Shen?

Ethan se quedó inmóvil.

Leo cruzó los brazos.

—Entonces eres el hombre que pagó cien millones para abandonar a mamá.

Noah añadió:

—Mala inversión.

Tuve que contener una sonrisa.

Ethan no.

Parecía haber recibido una bofetada.

—Yo no sabía que estabas embarazada.

—Exactamente —respondí—. Nunca preguntaste.

Su mirada cayó sobre Lily.

—Quiero conocerlos.

Negué lentamente.

—No funciona así.

Cinco años atrás había podido comprar un divorcio.

Pero ahora estaba descubriendo algo que sus cien millones jamás podrían comprar:

cinco años perdidos con sus tres hijos.

Y cuando creyó que aquello era lo peor, mi asistente entró.

—Señora Lin, Sophia está abajo.

Ethan se giró bruscamente.

Mi asistente continuó:

—Dice que necesita hablar sobre la verdadera razón por la que usted se divorció hace cinco años.

Esta vez fui yo quien dejó de sonreír.

Porque quizá Ethan no había sido el único que ignoraba la verdad.

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