PARTE 2: EL NOVIO EQUIVOCADO

Adrian soltó una risa seca.

—Qué absurdo. Samantha lleva siete años conmigo. ¿Con quién más podría casarse?

La abuela guardó las monedas.

—Eso tendrás que preguntárselo al destino.

Yo no respondí.

Por primera vez en siete años, tampoco intenté tranquilizarlo.

Esa noche, Adrian llevó personalmente a Clara a casa.

A mí me envió un mensaje:

“Deja de hacer berrinches. Mañana hablaremos.”

Lo bloqueé.

A la mañana siguiente cancelé el vestido, devolví el anillo y retiré mi nombre del apartamento que pensábamos comprar juntos.

Pero la verdadera sorpresa llegó cuando Bianca apareció en mi casa.

—Mi abuela volvió a revisar tu lectura.

—¿No dijiste que solo hacía una?

—Por eso vine.

Me entregó un papel.

Había una frase escrita a mano:

“El matrimonio correcto ya estaba destinado. El hombre equivocado simplemente ocupaba su lugar.”

Tres días después entendí lo que significaba.

Mi padre me llamó.

—Samantha, la familia Harrison volvió a preguntar por ti.

Me quedé inmóvil.

Ethan Harrison.

Mi amigo de infancia.

El hombre con quien nuestras familias habían hablado de matrimonio muchos años atrás, antes de que yo rechazara aquella posibilidad porque estaba enamorada de Adrian.

Ethan acababa de regresar del extranjero.

Y cuando supo que mi compromiso todavía no se había convertido en matrimonio, solo hizo una pregunta:

—¿Samantha sigue queriendo casarse el día dieciséis?

La noticia llegó a Adrian esa misma tarde.

Entró furioso en mi oficina.

—¿Vas a casarte con Ethan Harrison?

—Sí.

—¡Estás haciendo esto para castigarme!

Lo miré con calma.

—Tú entregaste nuestra única lectura matrimonial a Clara.

—¡Era por su madre!

—Entonces espero que su madre se recupere.

Tomé mi bolso.

—Y espero que ustedes sean felices.

Adrian me sujetó del brazo.

—Samantha, siete años no desaparecen así.

Bajé la mirada hacia su mano.

La soltó lentamente.

—Tienes razón —respondí—. No desaparecieron. Me enseñaron exactamente con quién no debo casarme.

El día dieciséis llegó.

La ceremonia fue pequeña.

Sin prensa.

Sin espectáculo.

Cuando estaba a punto de entrar, Bianca apareció corriendo.

—Samantha.

—¿Qué ocurre?

Me mostró su teléfono.

Clara había renunciado.

Y antes de marcharse había enviado a la junta directiva meses de mensajes privados con Adrian.

En uno de ellos, escrito antes de aquella fiesta, Adrian decía:

“Después de casarme con Samantha tendré las acciones que necesito. Entonces podremos dejar de escondernos.”

Sentí que mi última duda desaparecía.

Adrian nunca había tenido miedo de perderme aquella noche.

Había tenido miedo de perder lo que obtendría al casarse conmigo.

Entonces alguien apareció al otro extremo del pasillo.

Era Adrian.

Despeinado.

Desesperado.

—Samantha, no lo hagas.

Ethan se colocó a mi lado.

Pero levanté una mano.

No necesitaba que nadie me protegiera.

Miré a Adrian por última vez.

—Preguntaste con quién decía la lectura que debía casarme.

La música comenzó detrás de las puertas.

Sonreí.

—Hoy tendrás tu respuesta.

Las puertas se cerraron frente a él.

Y mientras caminaba hacia el altar, comprendí finalmente las palabras de la anciana.

El destino nunca me había quitado a mi prometido.

Solo había esperado hasta que yo estuviera preparada para soltar al hombre equivocado.

Related Posts

PARTE 2: ESTA CASA YA NO ES TUYA

—¿Por qué has vuelto? La pregunta de Lục Kiến Tinh me dejó inmóvil durante dos segundos. Después miré lentamente alrededor. Mi pijama estaba sobre el cuerpo de…

PARTE 2: LA VERDADERA DUEÑA

—Todavía no hace falta. El tío Châu guardó silencio. —Señorita, ¿qué quiere que haga? Miré la puerta por la que acababan de marcharse Trình Nghiễn y Kiều…

PARTE 2: SOLO TÚ

A la mañana siguiente, acababa de ponerme el uniforme cuando Xiao Man apareció corriendo en el puesto de enfermería. —¡Tian Tian! ¡Tu chico guapo te está buscando!…

PARTE 2: YA NO PODÍAN TOCARME

—Se había equivocado. Apoyé el teléfono contra mi oído y miré las gardenias del patio. —Zhou Wenhao. —El proyecto ya no es asunto mío. Al otro lado…

PARTE 2: SE ACABÓ EL DINERO

Toda la presión de pagar la hipoteca terminó recayendo sobre mis hombros. Al principio, Wang Zhendong todavía transfería algo de dinero cada mes. Luego empezó a decir…

PARTE 2: EL HIJO QUE ÉL NUNCA TENDRÍA CONMIGO

—¿Por qué cambiaste la contraseña? Gu Tingshen seguía sosteniendo mi teléfono. Lo miré durante unos segundos antes de extender la mano. —Devuélvemelo. Su expresión se endureció. Durante…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *