PARTE 2: LA LLAVE

—Tu collar se cayó al suelo. Lo recogí por ti.

Sonrió con la misma naturalidad de siempre mientras me tendía el collar.

Pero esa noche…

Por primera vez, no le devolví la sonrisa.

Tomé lentamente la llave de cobre entre los dedos.

Todavía conservaba el calor de su mano.

—Gracias.

Él me observó unos segundos.

—¿Qué llave es esa?

Sentí que las palabras de mi padre resonaban de nuevo en mi mente.

«No le digas nada a Chen Yue.»

Bajé la mirada y respondí con tranquilidad.

—Una llave vieja.

—La encontré entre las cosas de mi padre. Pensé que podía servir para algún candado antiguo.

Él asintió lentamente.

—Ya veo.

Parecía no darle importancia.

Sin embargo, aquella misma noche, cuando creyó que estaba dormida, volvió a levantarse de la cama.

Abrí apenas los ojos.

Lo vi caminar descalzo hasta el salón con el teléfono en la mano.

Hablaba tan bajo que apenas podía distinguir las palabras.

Solo alcancé a escuchar una frase.

—Todavía no la ha encontrado.

Mi corazón dio un vuelco.

¿Encontrar qué?

Quise levantarme para acercarme.

Pero él colgó la llamada enseguida y regresó al dormitorio.

Se acostó a mi lado.

Incluso me cubrió cuidadosamente con la manta.

Como había hecho cientos de veces durante los últimos diez años.

Si no hubiera escuchado aquella conversación…

Jamás habría sospechado de él.

A la mañana siguiente, esperé a que saliera a trabajar.

Después pedí un día de permiso y fui directamente a la antigua casa de mi padre.

Abrí la puerta.

Todo seguía exactamente igual.

Me senté frente al viejo escritorio.

Las palabras de la última página de aquella libreta seguían clavadas en mi memoria.

“Ten cuidado con las personas que tienes a tu lado.”

Comencé a revisar la habitación con paciencia.

Cajón por cajón.

Libro por libro.

Fotografía por fotografía.

Después de casi dos horas, cuando estaba a punto de rendirme, descubrí algo extraño.

Uno de los cajones inferiores tenía un doble fondo.

Introduje cuidadosamente los dedos por una pequeña rendija.

La madera cedió con un leve chasquido.

Debajo apareció una caja metálica.

Estaba cerrada con una diminuta cerradura.

Saqué la llave de cobre que llevaba colgada al cuello.

La introduje lentamente.

Clic.

La cerradura se abrió.

Dentro solo había tres cosas.

Un sobre amarillo.

Un viejo disco duro portátil.

Y una fotografía.

Tomé primero la fotografía.

En ella aparecían mi padre y Chen Yue.

Ambos sonreían frente a una cafetería.

En la esquina inferior había una fecha.

Era de hacía dos años.

Mucho antes de que mi padre enfermara gravemente.

Fruncí el ceño.

No recordaba que ellos hubieran salido solos nunca.

Abrí el sobre.

Dentro había una carta escrita por mi padre.

Las primeras palabras hicieron que mi respiración se detuviera.

“Si estás leyendo esto, significa que ya no estoy contigo.”

Continué leyendo.

“Durante el último año descubrí algo sobre Chen Yue.”

Mis manos comenzaron a temblar.

“No pude encontrar pruebas suficientes para enfrentarlo.”

“Pero sé que se acercó a ti por una razón que nunca tuvo que ver con el amor.”

Las lágrimas empezaron a nublar mi vista.

No…

Eso no podía ser cierto.

Apreté la carta con fuerza.

Entonces miré el disco duro que seguía dentro de la caja.

En una pequeña etiqueta escrita por mi padre solo había una frase.

“Toda la verdad está aquí.”

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