PARTE 2: El Marido Oculto

Laura tardó unos segundos en recuperar la voz.

Después soltó una carcajada.

—¿Directora? Daniel comprará este hospital en cuanto salga de aquí.

—Puede intentarlo.

—Grupo Fu ya tiene un acuerdo casi cerrado.

La observé sin cambiar la expresión.

—Entonces alguien olvidó avisarles que el acuerdo cambió de manos hace seis meses.

Saqué una credencial del bolsillo de la bata.

La coloqué sobre el mostrador.

Dra. Elena Shen.
Directora General.
Presidenta del Consejo Médico.

El abogado que acompañaba a la familia Fu la leyó dos veces.

Su rostro perdió inmediatamente la seguridad.

—Señora Tang…

Susurró casi sin voz.

—Ella dice la verdad.

Laura apretó los labios.

—Eso no cambia nada.

Daniel sigue siendo el heredero de Grupo Fu.

Cuando despierte…

—Cuando despierte seguirá siendo mi paciente.

La interrumpí.

—Y usted tendrá que abandonar esta planta.

—¿Perdón?

—Solo familiares directos pueden permanecer en cuidados intensivos.

Laura sonrió con desprecio.

—Soy su esposa.

En ese momento una voz masculina respondió desde el otro extremo del pasillo.

—No.

Todos giraron la cabeza.

Un hombre alto, de cabello oscuro y traje gris caminaba acompañado por dos escoltas.

Su presencia hizo que incluso las enfermeras dejaran de moverse.

Llegó directamente hasta mi lado.

Sin decir una palabra, tomó mi mano.

Después levantó la vista hacia Laura.

—La esposa de Daniel Fu es usted.

Miró entonces mi mano izquierda.

Un sencillo anillo de platino brilló bajo las luces del hospital.

—Pero la esposa de la doctora Elena Shen…

Sonrió con absoluta tranquilidad.

—…es la mía.

Laura abrió mucho los ojos.

—¿Quién demonios es usted?

El hombre sacó una tarjeta.

La entregó al abogado de Grupo Fu.

Bastó leer una línea para que el abogado cambiara completamente de expresión.

—Presidente…

Murmuró.

—¿Presidente Marcus Zhao?

Laura le arrebató la tarjeta.

No entendía.

Pero el abogado sí.

Porque el nombre de Marcus Zhao aparecía desde hacía tres años entre los empresarios más influyentes del continente africano.

Fundador del mayor grupo hospitalario privado de África Oriental.

Propietario de diecisiete hospitales internacionales.

Principal inversor del centro médico donde Daniel acababa de ser operado.

Marcus rodeó suavemente mi cintura.

—Cariño…

Sonrió.

—Nuestra hija ya preguntó por qué tardabas tanto.

Laura sintió que el color abandonaba su rostro.

—¿Hija?

Lo miré.

—¿Ya despertó?

—Hace una hora.

Quiere enseñarte el dibujo que hizo para tu cumpleaños.

Laura comenzó a negar con la cabeza.

—No…

Eso es imposible.

Daniel dijo…

Marcus la observó con una calma absoluta.

—Daniel sabía muchas cosas.

Pero no sabía que Elena dejó África hace tres años.

Ni que durante una epidemia construyó el hospital que hoy pretende comprar.

Ni que todos los derechos de adquisición dependen exclusivamente de su firma.

Laura dio un paso atrás.

—Daniel nunca aceptará eso.

Marcus sonrió apenas.

—Tiene razón.

No podrá aceptarlo.

Porque hace cuarenta minutos el consejo directivo de Grupo Fu recibió una notificación oficial.

Sacó un sobre sellado.

Lo dejó sobre el mostrador.

En la portada podía leerse claramente el remitente.

Consejo Internacional de Salud Zhao.

Debajo aparecía una única línea.

“Se cancela de manera definitiva toda negociación con Grupo Fu por falsificación de información presentada durante la auditoría.”

El abogado de Daniel empezó a temblar.

Porque comprendió antes que nadie que aquella cancelación significaba pérdidas de cientos de millones.

Y todavía no era la peor noticia.

Porque el informe de auditoría incluía el video completo que demostraba quién había manipulado las cámaras el día en que Laura fingió que Elena le había destrozado la mano.

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