PARTE 2: EL PORTÓN QUE NUNCA DEBIERON CRUZAR

Renata sintió que el corazón le golpeaba el pecho.

Le arrebató el teléfono a Mauricio.

El mensaje era corto.

“¡Nos tienen rodeados! Habla con tu marido YA.”

La sangre se le fue del rostro.

—¿Qué pasó? —preguntó Mauricio.

Ella no respondió.

Marcó de inmediato a su padre.

Contestó al segundo tono.

Del otro lado solo se escuchaban voces alteradas.

—¡Renata! ¿Qué clase de seguridad tiene esa finca?

—¿Qué pasó?

—¡No nos dejan entrar! Hay guardias armados, ya llamaron a la policía y dicen que estamos invadiendo propiedad privada.

Renata levantó la voz.

—¡Es la finca de Mauricio!

Del otro lado hubo un silencio extraño.

Después habló un hombre que no era su padre.

—Señora, soy el jefe de seguridad de Santa Lucía. Esta llamada está siendo escuchada por los propietarios registrados del inmueble.

Renata sonrió con nerviosismo.

—Perfecto. Dígales que soy la esposa de Mauricio Cárdenas.

La respuesta llegó inmediata.

—El señor Mauricio Cárdenas no figura como propietario.

El salón entero parecía contener la respiración.

Renata frunció el ceño.

—Claro que sí. Es hijo de la dueña.

—Eso no modifica la escritura.

Amalia permanecía inmóvil al otro lado del salón.

El jefe de seguridad continuó.

—Además, los señores que intentaron ingresar llegaron con dos camiones de mudanza, un cerrajero y personal para cambiar cerraduras.

Un murmullo recorrió todas las mesas.

Incluso los músicos dejaron de tocar.

Mauricio tomó el teléfono.

—Javier, soy Mauricio.

—Buenas noches, señor.

—Déjelos pasar. Yo autorizo.

La respuesta fue firme.

—No puedo hacerlo.

—¿Cómo que no puedes?

—Las instrucciones notariales del propietario son muy claras.

Mauricio sintió un vacío en el estómago.

—¿Qué propietario?

Javier respondió sin titubear.

—La única propietaria registrada es la señora Amalia Cárdenas.

Nadie más posee facultades para autorizar el acceso.

Mauricio giró lentamente hacia su madre.

Ella no sonreía.

No disfrutaba la escena.

Solo parecía profundamente decepcionada.

Renata caminó hasta Amalia.

—¿Todo esto es por orgullo?

Amalia negó con calma.

—No.

—Entonces deje entrar a mi familia.

—¿Para qué?

—Porque ya no tienen dónde vivir.

Amalia sostuvo su mirada.

—¿Y cuándo pensaban decirme que habían vendido su casa?

Renata guardó silencio.

—¿Antes o después de instalar sus muebles en mi comedor?

Nadie respondió.

En ese momento entró apresuradamente el administrador de la finca.

Todavía llevaba tierra en los zapatos.

Se acercó directamente a Amalia.

—Disculpe la interrupción.

Le entregó una carpeta.

—Encontramos esto dentro de uno de los camiones.

Amalia abrió el sobre.

Sacó varias hojas.

Las observó durante unos segundos.

Después levantó lentamente la vista hacia Mauricio.

—¿Tú sabías de esto?

Él empalideció.

—¿Qué es?

Amalia dejó la primera hoja sobre la mesa principal.

Era un presupuesto.

“Remodelación integral de Finca Santa Lucía.”

Debajo aparecía un listado.

  • Demolición de la biblioteca.
  • Conversión de la capilla en salón de juegos.
  • Derribo del huerto histórico.
  • Construcción de alberca y terraza.

Al pie del documento había una nota escrita a mano.

“La señora Amalia puede quedarse temporalmente en el departamento pequeño mientras terminan las obras.”

La firma era de Rogelio, el padre de Renata.

El salón quedó completamente en silencio.

Mauricio sintió que las piernas le temblaban.

Miró a Renata.

Ella evitó sus ojos.

—¿Tú… ya habías planeado todo esto?

Renata abrió la boca.

Pero ninguna explicación parecía suficiente.

Entonces volvió a sonar el teléfono.

Era nuevamente Rogelio.

Esta vez Mauricio contestó.

Solo alcanzó a escuchar una frase antes de que el rostro se le descompusiera.

La policía acaba de detener al cerrajero… y encontraron en la camioneta copias de escrituras, contratos falsificados y documentos con tu firma escaneada.

Mauricio levantó lentamente la mirada hacia su madre.

Y comprendió que aquella noche ya no se trataba de una discusión familiar.

Acababa de convertirse en una investigación por un presunto intento de despojo y falsificación de documentos.

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