PARTE 2: El mensaje que llegó cinco años demasiado tarde

Abrí el mensaje.

“Estoy abajo. Si todavía quieres aceptar la oferta, mañana puedo sacarte de esta ciudad.”

Solo había una firma.

—D.

Sentí que algo dentro de mí se aflojaba.

En mi vida anterior, aquel mismo mensaje había llegado.

Pero nunca respondí.

En ese entonces, Daniel Cross era socio de un prestigioso bufete de Nueva York y me había ofrecido dirigir la nueva oficina de la firma.

Yo rechacé la oportunidad por Ethan.

Él decía que las relaciones a distancia nunca funcionaban.

Qué ironía.

Habíamos vivido en la misma ciudad y tampoco funcionó.

Esta vez escribí:

“Acepto.”

La respuesta llegó diez segundos después.

“Entonces baja.”

Guardé el teléfono.

—Me voy —le dije a Brenda.

—¿Ahora?

—Ahora.

Me levanté.

Ethan me vio inmediatamente.

—Valerie, ¿adónde vas?

Toda la sala quedó en silencio.

Antes, una sola pregunta suya habría bastado para hacerme regresar.

Esta vez tomé mi abrigo.

—Tengo asuntos pendientes.

Chloe sonrió.

—¿No puedes quedarte un poco más? Acabo de volver.

—Precisamente por eso.

La miré.

—Seguro tendrán mucho de qué hablar.

Ethan dejó la copa sobre la mesa.

—Te llevo.

—No.

Su expresión cambió.

—Valerie.

—No necesito que me lleves.

Salí antes de que pudiera detenerme.

Un automóvil negro esperaba frente al edificio.

Daniel estaba apoyado contra la puerta.

Cinco años no habían cambiado demasiado su rostro.

—Pensé que volverías a rechazarme.

—Yo también.

Me abrió la puerta.

Pero antes de subir, escuché pasos detrás de mí.

Ethan salió del edificio.

Se detuvo al verme junto a Daniel.

—¿Qué haces con él?

Por primera vez aquella noche, vi auténtica inquietud en sus ojos.

Daniel no respondió.

Yo sí.

—Acepté su oferta.

—¿Qué oferta?

—Nueva York.

Ethan palideció.

—¿Cuándo?

—Mañana.

—No puedes decidir algo así sin hablar conmigo.

Lo miré durante unos segundos.

—Terminamos, Ethan. Ya no necesito consultarte mis decisiones.

Subí al auto.

A través de la ventanilla vi a Chloe aparecer detrás de él.

Ethan ni siquiera se volvió hacia ella.

Aquello habría significado todo para la Valerie de mi vida anterior.

Para mí ya no significaba nada.

A la mañana siguiente entregué mi renuncia.

Cancelé el contrato del apartamento.

Compré un billete de ida.

A las cuatro de la tarde, Brenda apareció mientras yo terminaba de empacar.

—Hay algo que necesitas ver.

Me entregó su teléfono.

Era una fotografía antigua.

Ethan y Chloe, durante la universidad.

Detrás aparecía una fecha escrita a mano.

—¿Qué tiene de especial?

—Mira quién está detrás.

Amplié la imagen.

Mi respiración se detuvo.

Daniel.

Estaba hablando con Ethan.

—Ellos se conocían —murmuré.

—Mucho más de lo que crees.

Brenda abrió otra fotografía.

Esta vez aparecía un documento.

Era una solicitud para una beca internacional presentada cinco años atrás.

La misma oportunidad profesional que yo creía haber perdido por no superar la última selección.

En la parte inferior figuraba una nota interna:

“Candidatura retirada a petición de la solicitante.”

—Yo nunca retiré esa solicitud.

—Lo sé.

Brenda tragó saliva.

—Pregunté quién entregó la renuncia.

Deslizó hacia mí una captura de seguridad.

Un hombre entraba en la oficina administrativa con un sobre.

Reconocí inmediatamente su perfil.

Ethan.

Sentí un frío diferente al de la noche anterior.

En mi primera vida había pensado que simplemente desperdicié mis oportunidades por amarlo.

Ahora descubría que algunas oportunidades ni siquiera habían llegado hasta mí.

Mi teléfono comenzó a sonar.

Ethan.

Lo ignoré.

Volvió a llamar.

Después llegó un mensaje.

“Valerie, no subas al auto de Daniel. Hay algo que no sabes sobre él.”

Segundos después apareció otro.

“Daniel no te ofreció ese trabajo por casualidad.”

Levanté la vista.

Daniel estaba esperando abajo para llevarme al aeropuerto.

Entonces llegó un tercer mensaje.

Esta vez contenía una fotografía tomada cinco años atrás.

Daniel estaba sentado frente a Chloe.

Sobre la mesa, entre ambos, había una carpeta.

Y escrito sobre ella estaba mi nombre completo.

Related Posts

PARTE 2: EL APELLIDO QUE JULIAN NUNCA INVESTIGÓ

El aire frío me golpeó apenas crucé las puertas del hotel. Estaba descalza, vestida únicamente con la combinación de seda y el corsé, pero seguí caminando. No…

PARTE 2: LA CLÁUSULA QUE JULIAN NUNCA CONOCIÓ

—Elena —dijo Rebecca—, antes de que hagas las maletas, hay algo sobre la herencia de tu madre que Julian nunca supo. Me senté. —¿Qué cosa? —Tu madre…

PARTE 2: LA HIJA QUE JULIAN NUNCA SUPO QUE TENÍA

Julian dejó de escuchar a la persona que hablaba a su lado. Sus ojos estaban clavados en mi hija. Amelia también lo notó. —Julian, ¿qué pasa? Él…

PARTE 2: EL FAVOR QUE DEJÉ SIN TERMINAR

Esperé diez minutos después de que Austin y Chloe se marcharan. Luego cerré las cortinas, apagué la vela junto a la fotografía de Ernest y saqué del…

PARTE 2: LA CAJA QUE EMMA DEJÓ CERRADA

—Mi madre, Margaret Ellis —repitió el señor Halden— será la única administradora de todos mis bienes hasta que se cumplan las condiciones especificadas en este documento. Evan…

PARTE 2: LA VERDAD QUE MARGARITA ESCONDIÓ

Margarita entró lentamente, abrazando su conejo de peluche. Gabriel se levantó. —Margarita, ven con papá. La niña se detuvo en seco. —No. Aquella sola palabra cambió su…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *