PARTE 2: El testamento que Lily preparó antes de morir

Daniel Hayes abrió el documento.

—“A mi esposo, Jason Reed, no le dejo ninguna propiedad, participación empresarial ni autoridad sobre los bienes destinados a mi hijo.”

Jason se levantó de golpe.

—¡Lily estaba embarazada! ¡Yo era el padre! ¡Esto no tiene sentido!

Daniel continuó.

—“Si Noah no llega a recibir personalmente su herencia, todos los activos pasarán al fideicomiso Carter, administrado por mi hermana Emily.”

Sentí que se me helaba la sangre.

Jason me miró.

Rachel apartó lentamente la cabeza de su hombro.

Entonces Daniel sacó otro sobre.

—Lily también dejó instrucciones relacionadas con su muerte.

La iglesia quedó completamente silenciosa.

No era una acusación directa.

Era una solicitud de investigación.

Durante los últimos meses, Lily había descubierto transferencias desde cuentas conjuntas hacia una empresa llamada R&R Development Consulting.

Más de tres millones de dólares.

Jason palideció.

—Eso es una inversión privada.

Rachel lo miró.

—¿R&R?

—No significa lo que piensas.

Daniel levantó otra página.

Lily había guardado mensajes, estados bancarios y copias de documentos.

Y había escrito:

“Si algo me ocurre antes del nacimiento de Noah, entreguen todo esto a las autoridades.”

Jason dejó de hablar.

Rachel se puso de pie.

—Yo también tengo algo.

Todos la miramos.

Sacó su teléfono.

—Jason me llamó la noche anterior al accidente.

Él giró violentamente hacia ella.

—Rachel, cállate.

Fue el peor error que podía cometer.

Daniel levantó la vista.

—Déjela hablar.

Rachel respiró hondo.

—Me dijo que Lily había descubierto algo y que estaba pensando separarse.

Después abrió un mensaje.

Jason le había escrito:

Mañana resolveré lo de las escaleras y después podremos empezar de nuevo.

Mi madre soltó un sonido ahogado.

Jason negó inmediatamente que aquello significara lo que parecía.

Y, por una vez, Daniel estuvo de acuerdo en algo.

—Un mensaje no demuestra por sí solo qué ocurrió. Por eso estos materiales deben ser investigados, no juzgados aquí.

Entonces abrió el último sobre.

Dentro había una memoria USB.

Lily había grabado un video.

Su rostro apareció en una pantalla lateral de la iglesia.

Estaba sentada en su dormitorio.

Embarazada.

Serena.

“Emily, si estás viendo esto, probablemente ya encontraste la carpeta N-32.”

Yo no sabía qué era.

Daniel sí.

Sacó una carpeta azul.

Dentro había documentos relacionados con un fideicomiso creado para Noah.

Pero algo estaba mal.

Alguien había solicitado información sobre aquel fideicomiso semanas antes de que Jason supiera oficialmente el nombre elegido para el bebé.

La solicitud identificaba al beneficiario como:

Noah Carter Reed.

Carter.

Nuestro apellido familiar.

Un nombre que Lily nunca había dicho públicamente.

Y la solicitud había sido presentada usando las credenciales de Rachel.

Rachel retrocedió.

—Yo jamás hice eso.

Daniel comparó las firmas.

No coincidían.

Entonces apareció la dirección utilizada en la solicitud:

Carter-Reed Holdings.

Mi padre se puso rígido.

—Eso es imposible.

Lo miré.

—¿Qué es?

Tardó demasiado en responder.

—Una empresa que existió hace muchos años.

Daniel cerró lentamente la carpeta.

Carter-Reed Holdings había sido fundada dieciocho años atrás por nuestro padre y Thomas Reed, el padre de Jason.

Mucho antes de que Lily supuestamente conociera a Jason.

Mi hermana había descubierto aquella conexión pocas semanas antes de morir.

Y había encontrado una fotografía.

Daniel me la entregó.

Nuestros padres aparecían juntos.

También Jason.

También Lily.

Éramos niños.

Sentí que el mundo se inclinaba.

—Papá…

Mi padre bajó la cabeza.

—Hay cosas que Lily descubrió que nunca debió tener que descubrir sola.

En el video, Lily levantó precisamente aquella fotografía.

“Emily, nos dijeron que conocimos a Jason cuando yo tenía veinticuatro años.”

Hizo una pausa.

“Entonces explícame por qué aparece en fotografías de nuestra infancia.”

Jason estaba completamente inmóvil.

Rachel ya ni siquiera lo tocaba.

Lily continuó:

“Y si papá todavía insiste en que Carter-Reed Holdings desapareció hace años, pregúntale por qué recibió tres millones cuatrocientos mil dólares seis semanas antes de mi muerte.”

La iglesia entera volvió la mirada hacia nuestro padre.

Pero él no miró a Jason.

Me miró a mí.

Y sus siguientes palabras fueron apenas un susurro.

—Emily… antes de seguir escuchando, necesitas saber algo.

Señaló la fotografía.

—Jason no fue la primera persona de la familia Reed que estuvo relacionada con tu hermana.

Sentí que se me detenía el corazón.

Daniel abrió entonces una segunda carpeta que Lily había dejado sellada.

En la portada había únicamente una frase escrita a mano:

“La verdad sobre quién era Lily antes de convertirse en una Carter.”

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