Claire pidió una auditoría formal de la filial.
El apartamento al río no era el único secreto: Ethan había cargado viajes, alquileres y gastos personales a la empresa mediante una consultora creada por Sophie.
Cuando los citó, no gritó.
—Ustedes desaparecieron tres años —dijo—. Pero dejaron documentos.
Ethan intentó culpar a Sophie. Sophie intentó llorar.
Claire cerró la carpeta.
—No me deben amor. Me deben responsabilidad.
La auditoría recuperó los fondos y ambos fueron separados de la empresa. Claire no usó el apellido de su padre para humillarlos; dejó que los hechos hablaran.
Al salir de la sede, Ethan la alcanzó.
—Si hubiera sabido quién eras…
Claire lo detuvo.
—Ese es exactamente el problema. Solo volviste a mirar cuando descubriste que yo tenía poder.
Se alejó sin escuchar otra explicación.
Tres años de silencio no escondían un amor complicado.
Escondían decisiones.
Y Claire ya no iba a vivir dentro de ellas.