—Se llama Nathan Cole —respondió Adrian demasiado rápido—. No necesitas conocerlo.
Sonreí.
—¿Por qué? Dijiste que eras mi hermano, no mi dueño.
Aquella noche busqué a Nathan por mi cuenta.
Descubrí que era abogado y antiguo compañero de universidad de Adrian.
Le escribí desde mi teléfono.
Respondió casi inmediatamente:
“Emma, ¿dónde estás? Adrian dijo que no podías hablar con nadie.”
Sentí frío.
Nos encontramos al día siguiente en la cafetería del hospital.
Nathan llegó con una carpeta.
—Antes de decirte nada, necesito preguntarte algo. ¿Realmente perdiste la memoria?
Lo miré durante varios segundos.
—No.
Para mi sorpresa, sonrió.
—Gracias a Dios.
Abrió la carpeta.
Dentro estaba mi certificado matrimonial.
Emma Blake.
Adrian Blake.
Legalmente seguíamos casados.
—Entonces Claire no es su esposa.
—No.
—¿Por qué Adrian dice que sí?
Nathan guardó silencio.
—Eso tendrás que preguntárselo a él.
Regresé a la habitación de Claire.
Adrian estaba junto a su cama.
—Hermano —dije dulcemente—, recuperé algo.
Le mostré el certificado.
Su rostro quedó inmóvil.
Claire cerró los ojos.
—Emma…
—No. Ahora quiero escuchar a mi marido.
Adrian salió conmigo al pasillo.
Finalmente admitió que Claire había pedido vivir sus últimos meses creyendo que había recuperado la vida que siempre quiso con él.
Y Adrian había aceptado.
Mi accidente le había proporcionado una mentira conveniente.
—Nunca dejé de amarte —dijo.
—Pero decidiste que mi memoria podía convertirse en propiedad tuya.
No tuvo respuesta.
Entonces apareció Nathan.
Adrian lo miró con furia.
—Te dije que no intervinieras.
—Y yo te advertí que esto terminaría así.
Me giré hacia Nathan.
—¿Advertiste?
Sacó otro documento.
Era una declaración firmada por Adrian dos semanas antes de mi accidente.
En ella había dejado instrucciones sobre Claire.
Pero también aparecía mi nombre.
Una frase estaba subrayada:
“Emma no debe descubrir la verdadera relación entre Claire y su familia hasta que termine el tratamiento.”
Levanté la vista.
—¿Su familia?
Adrian palideció.
Claire comenzó a llorar dentro de la habitación.
Nathan cerró lentamente la carpeta.
—Emma, Claire no apareció en la vida de Adrian antes que tú solamente porque fuera su primer amor.
Hizo una pausa.
—Apareció porque conocía a tu madre.
Mi corazón se detuvo.
Mi madre había muerto cuando yo tenía ocho años.
Nathan me entregó una fotografía antigua.
Claire aparecía mucho más joven.
A su lado estaba Adrian.

Y entre ambos estaba mi madre.
Entonces comprendí que la esposa falsa no era el secreto más grande de mi matrimonio.
Adrian me había conocido mucho antes de que yo creyera conocerlo.