La sala quedó en silencio después de las palabras de Ethan Gu.
—Me casaré contigo.
Mi hermana Iris dejó de sonreír.
Por primera vez desde que entré en la habitación, su expresión no parecía segura.
Parecía confundida.
Como si la historia que había imaginado no estuviera siguiendo el guion correcto.
Porque ella estaba convencida de algo.
Que después de rechazar el compromiso, la familia Gu volvería a buscarla.
Que el comandante Gu insistiría.
Que Ethan intentaría convencerla.
Que ella solo tenía que esperar.
Pero nadie volvió a mirarla.
Ethan Gu seguía mirándome a mí.
—Lena Shen.
Me llamó por mi nombre.
—¿Tienes miedo?
Bajé la mirada.
La pregunta me sorprendió.
Nadie me había preguntado eso antes.
Desde pequeña, todos me decían que debía ser fuerte.
Fuerte cuando mi madre murió.
Fuerte cuando mi padre se volvió distante.
Fuerte cuando Iris recibía todo y yo recibía lo que quedaba.
Pero nadie preguntaba si estaba cansada.
—Sí.
Respondí sinceramente.
—Tengo miedo.
Ethan pareció sorprendido.
—¿De qué?
Miré el suelo de la vieja casa Shen.
—De no poder cuidar a mi abuela.
—De enfermarme y no tener dinero para un médico.
—De pasar toda mi vida esperando que alguien decida si merezco algo.
Mi voz era baja.
Pero nadie se atrevió a interrumpirme.
Ethan guardó silencio.
Después asintió.
—Eso no es miedo.
—Es responsabilidad.
No entendí.
Él tomó el compromiso de la mesa.
—Una persona que solo piensa en sí misma no hablaría así.
El comandante Gu sonrió ligeramente.
Como si hubiera esperado esa respuesta.
Esa noche, Iris vino a mi habitación.
No tocó.
Simplemente abrió la puerta.
Siempre había sido así.
Desde niñas.
Entraba cuando quería.
Tomaba lo que quería.
Y esperaba que yo aceptara.
—¿Estás feliz?
No levanté la cabeza.
Seguía doblando la poca ropa que tenía.
—¿Por qué no iba a estarlo?
Ella soltó una risa fría.
—Porque no entiendes lo que acabas de hacer.
La miré.
—Me voy a casar.
—Te estás vendiendo.
Sus palabras no dolieron.
Quizá porque ya las había escuchado demasiadas veces.
—¿Y tú qué hiciste?
Su expresión cambió.
—Yo elegí mi futuro.
Asentí.
—Entonces yo también.
Iris apretó los labios.
—No sabes nada de Ethan Gu.
—Es un militar.
—Es frío.
—No sabe amar.
Guardé silencio.
Porque recordé las líneas luminosas que había visto.
Las palabras que nadie más podía ver.
“Todavía no sabe que Ethan Gu vino hoy porque ya había visto a Lena una vez antes.”
Una vez antes.
Yo no recordaba haberlo conocido.
Pero él sí.
Tres días después, Ethan volvió a la casa Shen.
Esta vez no llevaba uniforme de ceremonia.
Llevaba ropa sencilla.
Y en sus manos había dos bolsas.
Mi abuela estaba sentada junto a la ventana cuando entró.
Al verlo, quiso levantarse.
Ethan la detuvo inmediatamente.
—No se mueva.
Mi abuela lo miró sorprendida.
—¿Me conoces?
Ethan negó.
—No.
Después miró hacia mí.
—Pero conozco a Lena.
Me quedé inmóvil.
—¿Cuándo?
Ethan dejó las bolsas sobre la mesa.
Dentro había medicamentos.
Y comida.
—Hace seis meses.
Todos me miraron.
Incluso mi padre.
Ethan continuó:
—Estaba regresando de una misión cuando vi a una chica cargando una caja de medicinas por la calle.
—La caja era demasiado pesada para ella.
—Pero ella no pidió ayuda.
Recordé aquel día.
Había comprado medicina para mi abuela.
La farmacia quedaba muy lejos.
Y no tenía dinero para contratar transporte.
—La vi caminar bajo la lluvia durante casi una hora.
Ethan me miró.
—Cuando llegó a casa, lo primero que hizo fue darle la medicina a otra persona.
Mi garganta se apretó.
Él recordaba algo que yo había olvidado.
—Pensé que eras extraña.
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
—La mayoría de las personas cuando tienen dificultades solo piensan en sobrevivir.
—Tú estabas preocupada por alguien más.
No supe qué decir.
Entonces apareció una nueva línea sobre mi cabeza.
“Ethan Gu nunca olvidó a la chica que vio bajo la lluvia.”
“Por eso cuando recibió el compromiso, ya tenía una respuesta.”
Mi respiración se detuvo.
Así que no era una elección de último momento.
No era compasión.
No era porque Iris había rechazado.
Él ya me había visto.
La noticia de mi compromiso se extendió rápidamente por el pueblo.
Y la reacción de Iris llegó esa misma tarde.
Entró en casa con el rostro pálido.
—Padre.
—La familia Gu cometió un error.
Todos la miraron.
Ella apretó los dedos.
—Yo estaba confundida.
—Quizá debería reconsiderar.
Mi madrastra Helen inmediatamente sonrió.
—Eso es correcto.
—Una familia como la Gu necesita a Iris.
Mi padre también parecía aliviado.
Como si esperara que todo volviera a su lugar.
Entonces Ethan, que estaba sentado junto a la mesa, habló.
—No hace falta.
La habitación quedó quieta.
Iris lo miró.
—¿Qué?
Ethan levantó la vista.
—El compromiso fue rechazado.
—La familia Gu aceptó la decisión.
Su rostro perdió color.
—Pero…
Ethan continuó:
—Mi futura esposa será Lena Shen.
Cada palabra fue clara.
Sin duda.
Iris me miró.
Y por primera vez en veinte años vi algo que nunca había visto en sus ojos.
Miedo.
Porque ella finalmente entendió algo.
Ella había rechazado una vida.
Pero yo no había tomado sus sobras.

Había tomado mi propia oportunidad.
Y Ethan Gu…
el hombre que todos pensaban que estaba esperando a mi hermana…
me había elegido desde antes de saber siquiera mi nombre.