PARTE 2: EL TESTAMENTO QUE NADIE ESPERABA

La pantalla quedó en silencio durante tres segundos.

Entonces Víctor volvió a hablar.

—Dominic, si estás viendo esto, significa que Elena recibió el USB que te pedí que nunca encontraras.

Mi esposo palideció.

Jessica retrocedió.

Yo permanecí inmóvil.

Víctor continuó:

—Durante los últimos dos años, alguien ha estado retirando dinero de mis cuentas privadas y transfiriéndolo a empresas que no existen.

Un murmullo recorrió la catedral.

—Pensé que era Dominic.

Mi esposo bajó la cabeza.

—Pero estaba equivocado.

Víctor hizo una pausa.

—El responsable era alguien mucho más cercano.

La pantalla cambió.

Aparecieron documentos bancarios.

Contratos.

Transferencias.

Fotografías.

Y finalmente, un nombre.

JESSICA MERCER.

Jessica dejó escapar un sonido ahogado.

—¡Eso es mentira!

Nadie la escuchó.

Víctor siguió hablando.

—Jessica comenzó a trabajar con mis abogados hace cuatro años. Desde entonces, utilizó el acceso que le concedió mi familia para desviar fondos hacia cuentas controladas por ella.

Dominic la miró.

—Jessica…

Ella negó con la cabeza.

—No. No es cierto.

Entonces apareció otro documento.

Una transferencia firmada por Dominic.

Mi esposo dio un paso atrás.

—Yo no hice eso.

Víctor sonrió tristemente desde la pantalla.

—Y aquí está la parte que mi hijo desconoce.

La imagen cambió nuevamente.

Era un contrato matrimonial.

Pero no era el nuestro.

Era un acuerdo secreto entre Dominic y Jessica.

Mi corazón se detuvo.

La fecha era de ocho meses antes de que Víctor muriera.

Habían preparado un matrimonio entre ellos.

Mientras yo todavía dormía junto a Dominic.

Mientras Jessica fingía ser mi mejor amiga.

Mientras ambos me aseguraban que estaba imaginando cosas.

Dominic cerró los ojos.

Yo no sentí lágrimas.

Solo una calma extraña.

Víctor habló una última vez.

—Elena, sé que esto será doloroso. Pero también sé que eres la única persona en esta familia que nunca me pidió dinero.

Entonces apareció una segunda carpeta.

—Por eso cambié mi testamento.

La pantalla mostró una firma.

ELENA DELUCA.

La catedral quedó completamente en silencio.

Víctor continuó:

—Toda mi participación mayoritaria en DeLuca Holdings pasa a Elena.

Dominic levantó la cabeza de golpe.

—¡No!

Su grito rebotó contra las paredes.

Yo lo miré.

Por primera vez, no parecía mi marido.

Parecía un hombre que acababa de descubrir que había perdido todo.

Víctor sonrió desde la pantalla.

—Dominic recibe exactamente lo que merece según el acuerdo original.

Una pausa.

—Nada.

Jessica comenzó a llorar.

Pero entonces Víctor añadió:

—Y hay una última sorpresa.

La pantalla se volvió negra.

Luego apareció una fotografía.

Era una fotografía tomada en una habitación de hotel.

Dominic y Jessica estaban juntos.

Pero no estaban solos.

Al fondo aparecía el abogado personal de Víctor.

El mismo hombre que había certificado todos los documentos.

Y debajo de la fotografía había una fecha.

Tres días antes de la muerte de Víctor.

Me giré lentamente hacia Dominic.

—¿Qué estaban planeando realmente?

Dominic no respondió.

Porque detrás de nosotros, las puertas de la catedral acababan de cerrarse.

Y seis agentes de seguridad entraron en silencio.

Uno de ellos se acercó a mí.

—Señora DeLuca, tenemos una orden para registrar a todos los involucrados.

Miré a Dominic.

Luego a Jessica.

Y comprendí que el funeral de mi suegro acababa de convertirse en el principio de su caída.

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