PARTE 2: ESTA VEZ, OLIVIA TUVO QUE ELEGIR ENTRE EL EXAMEN Y SU PROPIA TRAMPA

La sonrisa de Olivia desapareció.

—Mia, ¿qué estás diciendo?

Me aparté de Ethan y retrocedí hacia el camino principal.

—Que tienes mejores calificaciones que yo. Sería absurdo que perdieras el examen por quedarte aquí.

—Pero Ethan te necesita.

—Entonces yo me quedaré con él.

Olivia palideció.

En mi vida anterior, su plan dependía de una sola cosa: que yo me marchara.

Necesitaba quedarse sola con Ethan para después afirmar que la había abandonado deliberadamente.

Pero esta vez no iba a regalarles esa oportunidad.

Saqué el teléfono.

—Además, ya llamé a emergencias.

Los dos se quedaron inmóviles.

Ethan dejó de forcejear durante un instante.

Demasiado rápido.

Demasiado consciente.

Mi grabadora seguía funcionando.

Olivia intentó recuperar el control.

—¡Llegarás tarde al examen!

—No importa.

—¡Es tu futuro!

Sonreí.

—Curioso. Hace un minuto estabas dispuesta a sacrificar el tuyo por mí. Ahora pareces desesperada porque sea yo quien se vaya.

Su rostro se endureció.

Entonces Ethan cometió el primer error.

—Olivia, vete.

Ya no hablaba como un hombre desorientado.

Su voz había salido perfectamente clara.

Olivia lo miró horrorizada.

Yo también fingí sorpresa.

—¿Ya puedes reconocerla?

Silencio.

Las sirenas comenzaron a escucharse a lo lejos.

Ethan retrocedió.

—Mia, podemos explicar esto.

—Por supuesto.

Levanté ligeramente la grabadora.

—Explíquenlo.

Olivia perdió el color.

Intentó arrebatármela.

Me aparté.

Cuando llegaron los paramédicos y dos agentes, relaté únicamente lo que había ocurrido.

No acusé a nadie.

No necesitaba hacerlo.

Pedí que examinaran a Ethan y que documentaran todo.

Después entregué una copia de la grabación.

Olivia llegó tarde al examen.

Yo ni siquiera fui.

Todo el pueblo creyó que había desperdiciado mi única oportunidad.

Mi padre quedó destrozado.

—¿Por qué hiciste eso?

Lo abracé.

—Porque habrá otras oportunidades. Pero ustedes solo tienen una hija.

Tres días después llegaron los resultados médicos.

La historia de Ethan comenzó a derrumbarse.

Luego apareció algo todavía peor.

Uno de los agentes había encontrado mensajes eliminados de su teléfono.

No eran suficientes por sí solos.

Pero unidos a mi grabación mostraban que Olivia sabía exactamente qué debía ocurrir aquel día.

La escuela abrió una investigación.

Esta vez, cuando nos sentaron delante del comité, Olivia comenzó a llorar.

—Mia lo planeó todo.

Exactamente las mismas palabras de mi vida anterior.

Solo que esta vez sonreí.

—¿Terminaste?

Coloqué la grabadora sobre la mesa.

Primero se escuchó a Olivia insistiendo en que yo debía marcharme.

Después mi negativa.

Después su creciente desesperación.

Y finalmente la voz perfectamente lúcida de Ethan:

“Olivia, vete.”

El rostro de mi mejor amiga quedó blanco.

Mi madre me apretó la mano.

Mi padre se levantó lentamente.

Y Ethan comprendió por fin por qué había renunciado voluntariamente al examen.

No había sacrificado mi futuro.

Había comprado una segunda oportunidad para salvarlo.

Meses después conseguí entrar a la universidad por otra vía.

Olivia perdió la plaza que había intentado conseguir destruyéndome.

Ethan también desapareció de mi vida.

Años después recibí una carta suya.

No la abrí.

En mi primera vida perdí a mi familia intentando demostrar mi inocencia demasiado tarde.

En la segunda entendí algo mucho más importante:

cuando ya conoces la trampa, no necesitas correr más rápido que quienes la prepararon.

Solo tienes que negarte a entrar en ella.

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