PARTE 2 – EL COMPROMISO SE ACABÓ.

El comedor permanecía en un silencio tan denso que incluso el leve tintineo de una copa parecía un estruendo.

Nadie se atrevía a romper aquella calma.

Todos esperaban mi reacción.

Rong Yijun seguía sentado junto a Zheng Xuedong. Aunque mantenía el rostro impasible, sus dedos golpeaban lentamente el brazo de la silla. Era un gesto que solo aparecía cuando empezaba a perder la paciencia.

Mi asistente regresó pocos minutos después.

Llevaba en las manos una carpeta de cuero negro.

Se acercó hasta mí y la dejó sobre la mesa.

—Presidenta Zhang, aquí está el documento original del compromiso entre ambas familias.

Asentí.

Abrí la carpeta con absoluta tranquilidad.

El sonido de las hojas al pasar fue el único que se escuchó en toda la sala.

Los mayores de la familia Rong comenzaron a inquietarse.

El padre de Rong Yijun carraspeó ligeramente.

—Yihan, si hay algún malentendido, podemos hablarlo con calma.

Levanté la vista.

—No existe ningún malentendido.

Mi voz era serena.

—Solo estoy poniendo fin a un acuerdo que una de las partes decidió romper hace mucho tiempo.

Zheng Xuedong sonrió con falsa dulzura.

—Señorita Zhang, creo que está exagerando. Yijun solo quería que todos nos conociéramos.

La observé unos segundos.

—¿Conocernos?

Mis labios dibujaron una leve sonrisa.

—¿Presentándote con mi anillo de compromiso en la mano?

Su sonrisa se congeló.

Rong Yijun intervino con evidente fastidio.

—Basta, Yihan.

—No hagas un problema de algo tan pequeño.

Lo miré fijamente.

—¿Pequeño?

Saqué lentamente la caja vacía del anillo que había permanecido durante meses guardada en el cajón de mi despacho.

La coloqué frente a todos.

—Hace tres meses tu abuela entregó personalmente este anillo a mi familia como símbolo del compromiso.

Hice una pausa.

—Hoy aparece en la mano de otra mujer.

Mi mirada recorrió toda la mesa.

—Si esto también les parece un asunto sin importancia… entonces no veo ninguna razón para continuar esta alianza.

El abuelo de Rong golpeó la mesa con fuerza.

—¡Yijun!

El joven permaneció en silencio.

Era la primera vez que parecía darse cuenta de la gravedad de la situación.

Mi asistente deslizó otro documento hacia mí.

Lo firmé sin vacilar.

Después lo empujé lentamente hacia el centro de la mesa.

—A partir de este momento, la familia Zhang cancela oficialmente el compromiso matrimonial con la familia Rong.

Nadie respiró.

Incluso Zheng Xuedong dejó de fingir serenidad.

El padre de Rong se levantó de golpe.

—¡Yihan! ¡Los jóvenes pueden discutir, pero un compromiso no puede romperse por un simple capricho!

Sonreí con cortesía.

—Tiene razón.

Lo miré directamente a los ojos.

—Precisamente porque no es un capricho, esta decisión ya ha sido aprobada por el consejo del Grupo Zhang.

Las palabras cayeron como un rayo.

Rong Yijun levantó bruscamente la cabeza.

—¿Qué significa eso?

Mi asistente respondió por mí.

—Hace una hora, el Grupo Zhang envió la notificación oficial para suspender todas las negociaciones del proyecto conjunto con la familia Rong. También se cancelaron las líneas de crédito, las inversiones pendientes y los contratos de cooperación que aún no habían entrado en vigor.

El rostro de todos los miembros de la familia Rong cambió de color.

Aquel proyecto representaba miles de millones.

Mucho más valioso que un compromiso.

Rong Yijun dio un paso hacia mí.

Por primera vez desapareció la indiferencia de su rostro.

—¿Solo por esto vas a destruir años de cooperación?

Lo observé con absoluta calma.

—No.

Mis ojos se detuvieron en la mano de Zheng Xuedong.

El diamante seguía brillando bajo la luz del comedor.

—La cooperación no la destruyó la familia Zhang.

Hice una breve pausa antes de añadir:

—La destruiste tú en el mismo instante en que decidiste poner mi anillo en la mano de otra mujer delante de toda mi familia.

Solo entonces Rong Yijun comprendió que aquella noche no había perdido únicamente a su prometida.

Acababa de perder el respaldo del único socio capaz de sostener el futuro del Grupo Rong.

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