PARTE 2 – LA TARJETA RECHAZADA.

La transmisión en directo seguía acumulando cientos de miles de espectadores.

Los comentarios inundaban la pantalla.

—¡Qué boda tan lujosa!

—¡El novio debe ser multimillonario!

—¡La novia por fin encontró al amor de su vida!

Xu Feifei sonreía orgullosa mientras enfocaba cada detalle del banquete.

—Esperen a ver el momento del pago. Mi hermano reservó todo el hotel para celebrar por todo lo alto.

Los invitados aplaudieron cuando terminó el último brindis.

El gerente del hotel caminó respetuosamente hasta Xu Kai con la factura.

—Señor Xu, el importe total asciende a doce millones ochocientos sesenta mil yuanes.

Xu Kai ni siquiera miró la cifra.

Con absoluta seguridad, sacó de su cartera la conocida tarjeta negra.

La misma que había utilizado durante ocho años.

La colocó sobre la bandeja.

—Páguelo todo.

El empleado sonrió.

Introdujo la tarjeta.

Bip.

Pago rechazado.

Pensó que era un fallo del terminal.

La deslizó otra vez.

Bip.

Rechazada nuevamente.

El salón empezó a quedarse en silencio.

Xu Kai frunció el ceño.

—Pruebe otra vez.

El empleado respiró hondo y realizó un tercer intento.

Esta vez apareció una advertencia en la pantalla.

Su expresión cambió inmediatamente.

Levantó lentamente la cabeza.

—Lo siento, señor Xu… esta tarjeta ha sido bloqueada por su titular.

El silencio fue absoluto.

Meng Ting dejó de sonreír.

Luo Meijuan abrió mucho los ojos.

Xu Feifei olvidó incluso que seguía transmitiendo en directo.

Xu Kai arrebató la tarjeta.

—Es imposible.

Sacó otra.

Luego una tercera.

Todas eran tarjetas adicionales.

Todas mostraban exactamente el mismo resultado.

Tarjeta cancelada.

Comenzó a llamar al banco delante de todos.

Después de verificar su identidad, la operadora respondió con educación.

—Señor Xu, estas tarjetas adicionales pertenecen a una cuenta principal cuya titular solicitó su cancelación permanente hace dos semanas.

—¿Quién es la titular?

Hubo unos segundos de silencio.

Aunque él ya conocía la respuesta.

—La señora Chen Xi.

Su mano empezó a temblar.

—Eso… eso no puede ser.

La operadora continuó con tranquilidad.

—Además, usted nunca fue el titular de la cuenta, únicamente un usuario autorizado.

Las palabras cayeron como un trueno.

Todos los invitados se miraron entre sí.

—¿Cómo que no era su tarjeta?

—¿La exesposa era quien pagaba todo?

—¿Entonces durante todos estos años…?

Los murmullos crecieron rápidamente.

El gerente del hotel mantuvo la compostura.

—Señor Xu, necesitamos otro método de pago.

Meng Ting tiró discretamente de su manga.

—Kai… utiliza otra tarjeta.

Él guardó silencio.

Porque sabía perfectamente que las demás no tenían un límite suficiente para cubrir aquella cantidad.

El ambiente de cuento de hadas comenzó a desmoronarse.

Luo Meijuan, que minutos antes presumía de su nueva nuera, empezó a sudar.

Xu Feifei apagó la transmisión con manos temblorosas.

Y por primera vez desde que comenzó la boda, Xu Kai comprendió una verdad que nunca había querido aceptar.

Durante ocho años creyó que vivía gracias a su propio éxito.

Pero la mujer a la que había considerado reemplazable había sido, en realidad, quien sostenía silenciosamente toda la vida de la familia Xu.

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