PARTE 2: LA LLAMADA QUE LO DELATÓ TODO

Lucas no contestó de inmediato.

La pantalla seguía iluminada.

Olivia Brooks.

El nombre permanecía allí, vibrando entre los dos como una confesión.

Él dudó apenas un segundo.

Después deslizó el dedo y rechazó la llamada.

Era la primera vez que lo veía hacerlo.

Sonreí sin alegría.

—Qué raro.

Lucas guardó el teléfono en el bolsillo.

—Ahora estoy contigo.

Lo miré fijamente.

—No. Ahora estás aquí porque alguien te encontró en mi hospital. No porque decidieras estar conmigo.

No respondió.

El silencio dijo más que cualquier excusa.

Entré lentamente a la casa apoyándome en las muletas.

Todo seguía exactamente igual que siete días antes.

Mi taza favorita seguía sobre la mesa.

Las flores que había comprado para nuestro aniversario ya estaban marchitas.

Y la caja con el reloj que le regalé permanecía abierta sobre el aparador.

Solo que el reloj ya no estaba.

Claro.

Lo llevaba puesto cuando fue a ver a Olivia.

Lucas dejó mi maleta junto al sofá.

—Necesitamos hablar con calma.

Negué con la cabeza.

—No.

—Clara…

—Durante dos años siempre hablamos cuando tú querías.

Me senté con cuidado para no lastimar la pierna.

—Hoy me toca a mí.

Lucas respiró hondo.

Era evidente que estaba perdiendo la paciencia.

—¿Qué es ese proceso legal?

Tomé el sobre del hospital.

Lo dejé sobre la mesa.

—¿Recuerdas el puente peatonal donde me caí?

Él asintió.

—Las cámaras de seguridad grabaron todo.

Su expresión cambió.

—¿Y?

Abrí el expediente.

—Yo no me caí sola.

Lucas frunció el ceño.

—¿Qué quieres decir?

Saqué varias fotografías.

Capturas de las cámaras.

En la primera aparecía yo bajando las escaleras.

En la segunda, una mujer caminaba detrás de mí.

En la tercera…

La mujer extendía deliberadamente el pie.

Mi equilibrio desaparecía.

Y yo caía por toda la escalera.

Lucas tomó las fotografías.

Las observó una por una.

Después levantó lentamente la vista.

—¿Quién es ella?

Respiré despacio.

—Eso mismo pregunté yo.

Tomé otra hoja.

Era el informe de seguridad del centro comercial.

La mujer había abandonado el lugar antes de que llegara la ambulancia.

Pero no sin pasar primero por el estacionamiento.

Las cámaras exteriores registraron perfectamente el momento en que subía a un automóvil negro.

Lucas observó la matrícula.

Su rostro perdió todo el color.

—Ese coche…

Asentí.

—Sí.

Lo reconocía.

Porque era el automóvil que él mismo le prestaba con frecuencia a Olivia cuando la suya entraba al taller o quería evitar a los fotógrafos.

Lucas comenzó a negar con la cabeza.

—No… eso no demuestra nada.

—Todavía no.

Saqué la última hoja.

El registro de acceso del estacionamiento privado.

La conductora había entrado usando una tarjeta temporal.

Titular de la autorización:

Doctor Lucas Warren.

Él dejó caer los documentos.

—Eso… cualquiera pudo usar mi autorización.

—Tal vez.

Me incliné hacia adelante.

—Por eso la policía también pidió las grabaciones internas.

Lucas abrió mucho los ojos.

—¿La policía?

—Sí.

Porque cuando alguien provoca una caída que termina en cirugía, deja de ser un accidente.

Se convierte en una investigación.

El teléfono de Lucas volvió a sonar.

Otra vez.

Olivia Brooks.

Después llegó un mensaje.

La vista previa apareció en la pantalla bloqueada.

“Lucas, ¿ya habló contigo la policía?”

Los dos lo leímos al mismo tiempo.

Lucas quedó completamente inmóvil.

Su respiración se aceleró.

Yo ya no sentía rabia.

Solo un enorme cansancio.

—Así que ella ya sabe que la están buscando.

Lucas levantó la vista desesperado.

—Clara… puedo explicarlo.

Negué lentamente.

—Espero que sí.

Hice una pausa.

—Pero no a mí.

En ese momento sonó el timbre de la casa.

Tres golpes firmes.

Lucas caminó hacia la puerta casi por reflejo.

Al abrirla, dos detectives mostraron sus credenciales.

—¿Doctor Lucas Warren?

Él apenas pudo asentir.

El detective sostuvo una carpeta gris.

—Venimos por la investigación relacionada con la caída de la señorita Clara Hayes.

Hizo una breve pausa antes de añadir:

—Y también necesitamos hacerle algunas preguntas sobre la señorita Olivia Brooks, porque acaba de salir del país hace menos de una hora.

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