Parte 2: El verdadero prometido apareció

Lu Shiyuan no levantó la voz.
Ni siquiera dedicó una mirada extra a Tô Hiểu Mạn.
Simplemente permaneció a mi lado, con una mano apoyada con naturalidad sobre mi cintura, como si protegerme fuera lo más lógico del mundo.
Durante un instante, todo el pasillo del centro comercial quedó en silencio.
La sonrisa confiada de Shen Zhou se congeló.
Sus ojos recorrieron lentamente el rostro de Lu Shiyuan, luego la mano que descansaba sobre mi cintura y, finalmente, el brillante anillo que llevaba en mi dedo anular.
Su expresión cambió de inmediato.
—¿Qué… qué acabas de decir?
Lu Shiyuan lo miró con absoluta indiferencia.
—He dicho que ella es mi prometida.
—Y dentro de unos días será mi esposa.
Las bolsas que Shen Zhou sostenía casi resbalaron de sus manos.
Sacudió la cabeza varias veces, como si intentara despertar de una pesadilla.
—Eso es imposible.
—Nguyễn Du me esperó cinco años. No puede enamorarse de otra persona.
Sentí una risa amarga escapar de mis labios.
Cinco años.
Él todavía tenía el descaro de mencionar aquellos cinco años.
Di un paso al frente.
—¿Por qué no?
—Mientras tú jugabas a ser un marido ejemplar para otra mujer, ¿esperabas que yo siguiera viviendo para ti?
El rostro de Shen Zhou palideció.
Intentó acercarse, pero Lu Shiyuan dio medio paso adelante y bloqueó completamente su camino.
No hubo empujones.
Solo una presencia firme que dejó claro cuál era su lugar.
Tô Hiểu Mạn observaba la escena con los labios apretados.
Aunque fingía tranquilidad, sus uñas casi atravesaban el asa de las bolsas de compras.
Sabía perfectamente que Shen Zhou estaba perdiendo el control.
—Nguyễn Du…
La voz de Shen Zhou sonó por primera vez llena de ansiedad.
—¿Lo haces para vengarte de mí?
—Si todavía estás enfadada, puedo explicártelo todo.
—Solo fueron siete años…
Lo interrumpí antes de que terminara.
—¿Solo siete años?
Mi sonrisa desapareció por completo.
—Para ti fueron siete años de un juego absurdo.
—Para mí fueron siete años de juventud.
—Siete años creyendo que el hombre que amaba estaba luchando por nuestro futuro mientras, en realidad, dormía cada noche al lado de otra mujer.
Las personas que pasaban por el pasillo comenzaron a detenerse.


Algunos incluso reconocieron a Shen Zhou y empezaron a murmurar entre ellos.
Él nunca había sentido tanta vergüenza en público.
Respiró hondo y bajó la voz.
—Podemos hablar a solas.
—No quiero perderte.
Lo miré fijamente durante varios segundos.
Después levanté lentamente mi mano izquierda.
El diamante del anillo reflejó la luz brillante del centro comercial.
—Lo siento.
—Llegaste demasiado tarde.
En ese instante, la gerente de la boutique salió apresuradamente con una enorme caja blanca entre los brazos.
Sonrió emocionada al verme.
—Señora Lu, el vestido exclusivo que el señor Lu encargó para usted ya está listo.
Las pupilas de Shen Zhou se contrajeron violentamente.
Solo entonces comprendió…
que esta boda nunca había sido preparada para él.

Related Posts

PARTE 2: LA CARPETA IMPERMEABLE

No dormí aquella noche. Permanecí sentado junto a la cama del hospital viendo a Giselle respirar mientras Hazel dormía dentro de la cuna transparente. El monitor cardíaco…

PARTE 2: LA FIRMA FALSIFICADA

No pregunté nada más aquella noche. Simplemente abracé a Ivy con cuidado de no tocar los moretones. Ella comenzó a temblar. No como alguien que tiene frío….

PARTE 2: EL RETIRO FALLIDO

No bloqueé la tarjeta de inmediato. Cualquier cliente normal lo habría hecho. Yo no. Porque no era una clienta cualquiera. Llevaba siete años siguiendo el rastro de…

PARTE 2: LA GRABACIÓN OCULTA

Dustin cerró la puerta de su habitación apenas entraron. Entonces dejó de fingir que era fuerte. Se abrazó a la cintura de Clarissa y rompió a llorar….

PARTE 2: LA FIRMA DE MI MADRE

El pasillo quedó en silencio. Mia dejó de respirar detrás de mí. A través de la puerta cerrada, escuché a Daniel repetir: —Emily, abre. Tenemos que hablar…

PARTE 2: LA DEUDA SOBRE MI CASA

El timbre sonó antes de que pudiera exigir una explicación. Keaton se levantó tan rápido que golpeó la mesa con la rodilla. —No abras. Su orden llegó…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *